Cuando el tiempo se detiene |
Hay algo que ocurre en un teatro antes de que empiece la función. No en el escenario, sino afuera, en el vestíbulo: ese lugar donde, casi sin notarlo, comienza una disposición distinta.
Esa pausa —breve, casi imperceptible— constituye una de las pocas ocasiones en que un pequeño fragmento de la ciudad se detiene voluntariamente porque algo está a punto de suceder y merece ser atendido.
Esa pausa —breve, casi imperceptible— constituye una de las pocas ocasiones en que un pequeño fragmento de la ciudad se detiene voluntariamente porque algo está a punto de suceder y merece ser atendido.
Quizás ahí reside una de las primeras virtudes del teatro: su capacidad para convocar presencia. En medio de una cotidianidad atravesada........