Circo en palacio |
En el 79 d.C, con la inauguración del Coliseo Romano, el emperador Tito iniciaba la era de los ludi circensis: espectáculos que buscaban afianzar el poderío del gobernante y mantener adormecido al popolo mediante la política de panem et circensis: pan y circo. Las carreras de carros o de caballos, o los encuentros a muerte entre gladiadores y leones, presididos por el emperador de turno escoltado por su guardia pretoriana (pompa circensis), entretenían a los espectadores, mientras este hacía y deshacía con sus destinos. Cuando reaccionaban, ya era tarde.
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¿Les suena esta historia? Pues resulta que, veinte siglos después y con las diferencias debidas y al otro lado del mar, no ha perdido actualidad. Al menos no en una esquina del tercer mundo -lo máximo, en lo bueno y en lo malo-, denominada por su........