Yo a tu edad

No falla. Empieza como una conversación normal y, de pronto, alguien lo dice:

No hace falta que termine la frase. Ya uno sabe lo que viene. A esa edad ellos trabajaban más, sufrían más, maduraban antes y, por supuesto, no se quejaban. Nunca se quejaban.

La frase cae como una sentencia. No importa el tema: cansancio, estudios, decisiones, tropiezos. Todo se compara con ese pasado heroico donde nadie se equivocaba y todo era más difícil, pero curiosamente, mejor.

Yo a tu edad ya hacía esto, ya sabía aquello, ya........

© Venceremos