¿Qué nos pasó como sociedad?

Es una pregunta que me hago casi a diario cuando pienso en Colombia. ¿Por qué un país privilegiado por la naturaleza, con enormes riquezas, gente trabajadora y un extraordinario potencial humano, no ha logrado construir el desarrollo y el bienestar que merece?

Escribo estas líneas de regreso de una visita de trabajo a empresas y hospitales en China. Vuelvo profundamente impresionado, con una mezcla de admiración, tristeza y esperanza al pensar en nuestro país.

Hace apenas unas décadas, China era más pobre que Colombia. La pobreza extrema hacía parte de la vida cotidiana de cientos de millones de personas, pero esa nación decidió cambiar su destino. Bajo el liderazgo de Deng Xiaoping, la figura política más poderosa de la República Popular de China en la década del 70, inició una transformación histórica, convencida de que la riqueza debe generarse antes de poder distribuirse y de que la educación, el conocimiento, la investigación, la innovación y el desarrollo empresarial son los cimientos de la prosperidad.

El resultado es asombroso: ciudades modernas y hermosas, llenas de jardines; una infraestructura sorprendente; empresas que compiten con las mejores del mundo; universidades y centros de........

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