Antes que una norma, primero está una vida
Esta semana el país volvió a temblar y, con la tierra, se sacudió también el corazón de muchas familias colombianas que hoy enfrentan la pérdida de quienes más querían.
Antes de plantear cualquier reflexión técnica desde nuestro oficio, queremos empezar por ahí: enviando un abrazo sincero a quienes lloran una ausencia, a quienes aún buscan incansablemente a un ser querido y a quienes, desde el miedo y la incertidumbre, intentan juntar las piezas de su vida. También pensamos en los equipos de rescate, en los vecinos que abrieron las puertas de sus casas para acoger a quienes lo perdieron todo, y en las comunidades que hoy se sostienen unas a otras.
Como gremio, pero ante todo como seres humanos, nos duele profundamente lo que Colombia está viviendo.
La memoria que nos define
Hace 27 años, el 25 de enero de 1999, Armenia vivió una tragedia dolorosamente similar. Cientos de vidas se apagaron de golpe: algunas mientras dormían, otras en su lugar de trabajo o en la tranquilidad de la rutina diaria. Miles de familias quedaron a la intemperie en cuestión de segundos. Fue un dolor inmenso que marcó a toda una generación, pero de ese dolor —que nunca debió costar tanto— nació un compromiso inquebrantable que hoy define nuestra profesión: construir para proteger a las........
