Piero, luego existo
Conocí a Piero dos veces en la vida. La primera ocurrió cuando era yo un niño y salió al mundo su canto al padre, que nos arrastró a su propia historia. A partir de entonces reconocí frases y giros que trascendieron mi vida particular para instalarse en la columna vertebral de nuestra sociedad y del país entero. De esa obra, el salto era natural hacia texturas más ásperas y necesarias, como “Para el pueblo lo que es del pueblo” o “Soy pan, soy paz, soy más”. O una que poco se menciona, pero es de las más afiladas de esa mal llamada “canción protesta”: “Que se vayan ellos”, un ejercicio de contundencia implacable. Esas........
