Las torpezas de un gobierno incierto
Valery, Leidy Juliana y Juan Manuel no se conocen entre sí pero vivieron las mismas experiencias que cerca de cuarenta mil niños, niñas y jóvenes de algo más de trescientas cincuenta instituciones educativas de Santander quienes, durante los últimos veinticinco años, se acercaron a la ciencia por medio de un programa de estímulos financiado con recursos del Sistema General de Regalías (SGR).
Sin embargo, los actores que hacen parte del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCTeI) han hecho sonar las alarmas ante la cancelación de la financiación de las convocatorias del bienio 2023-2024, que compromete alrededor de tres billones de pesos, por parte de MinCiencias.
La decisión, rechazada por el SNCTel, al advertir que “las convocatorias estuvieron marcadas por múltiples adendas (en promedio 7 por cada convocatoria), cambios de cronograma sin justificación, falta de transparencia, ajustes reiterados, cambios sin sustento normativo y decisiones tardías y una secretaría técnica arbitraria”, dejaría por fuera a ocho mil estudiantes de cuarenta y cuatro poblaciones santandereanas -veintitrés de ellas ZOMAC- quienes verían esfumarse las posibilidades de movilidad social que, más adelante, podrían sostener el tejido productivo y económico del país basados en el conocimiento y la tecnología.
El Programa Ondas Santander, como parte del plan de fortalecimiento de vocaciones científicas para la promoción de la equidad y la transformación social, no recibiría una suma que supera los siete mil millones de pesos, destinados a la formación de doscientos maestros, el desarrollo de igual número de proyectos de investigación, el trabajo con veintiún grupos de instituciones de educación superior, una decena de movilidades nacionales, cuatro encuentros de ciencia y tecnología, y el listado de actividades se extiende, que involucra a la Gobernación de Santander, la Cámara de Comercio de Bucaramanga así como a siete universidades de la región.
En un país que no invierte más del uno por ciento del PIB en el desarrollo de la ciencia resulta más que desalentador ver de qué manera se frustran los sueños de miles de niños quienes, en la ruralidad, abren su mente y cultivan la capacidad de asombro. Escuchar frases como “gracias por creer en mí cuando ni siquiera yo creía en mí” demuestra el poder transformador de estas iniciativas en poblaciones vulnerables.
MinCiencias argumenta que se está acogiendo a un concepto emitido por el Departamento Nacional de Planeación (DNP) el cual advierte posible despilfarro del presupuesto en administraciones anteriores, según la entidad, por controles poco eficientes y a un sistema rígido. Para los científicos, se echaron por la borda tres años de trabajo, con el fin de reasignar estos recursos en iniciativas de muy bajo impacto, a lo mejor “orientados a sus prioridades”, afirma un buen conocedor de la experiencia de Ondas.
