Cuando pedir la palabra ya no conviene

Hace cuarenta años la izquierda en Colombia no tenía espacio para la deliberación. Quienes se asomaban al ejercicio político, cuando no los mataban, eran vistos con desdén, caricaturizados por sus formas, aplastados por sus oponentes en el poder, que lo creyeron propio. El país repetía, de memoria, que el relevo en la administración de los asuntos del Estado a manos de los ‘comunistas’ era una utopía. Corrían los tiempos del estado de sitio, de la guerra irregular con las guerrillas, de la aparición del narcotráfico y la irrupción del paramilitarismo.

Una nueva carta política, en medio de ese fuego cruzado, abrió el abanico de oportunidades para facilitar que otras voces........

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