Reflexiones, primera vuelta |
uchos mencionan que la primera vuelta a la presidencia de la República se lleva a cabo el próximo 31 de mayo. Sin embargo, en el mundo político la primera vuelta tuvo lugar el pasado 8 de marzo, y sobre esta vale la pena hacer varias reflexiones. Lo más satisfactorio fue que Santander revirtió la tendencia de disminución de la participación electoral al Congreso de la República a lo largo de las últimas cuatro elecciones, y alcanzó su mayor nivel. Respecto a las elecciones de hace cuatro años, la votación en Santander pasó del 47% al 53%, lo que significa que 100.000 personas más acudieron a las urnas. Una excelente noticia, dado que Santander duplicó el aumento registrado a nivel nacional (3 puntos porcentuales), cuya tasa de participación electoral llegó al 51%.
Pero no es suficiente. Hay que reforzar aún más la pedagogía electoral para la “segunda vuelta” y recordar que el plazo para la inscripción de cédulas se vence el 31 de marzo. La meta debe ser la de mantener por lo menos el 66% de la participación electoral de hace cuatro años. Es ambicioso, pero se puede si realmente hay un compromiso de todos los actores del territorio: medios de comunicación, empresas, gremios, entidades públicas, asociaciones, cajas de compensación, restaurantes, iglesias, conjuntos residenciales, organizaciones sociales, instituciones educativas, etc. Ojo, esto no quiere decir que se promueva la elección por uno u otro candidato, sino incentivar la participación ciudadana y el fortalecimiento de la democracia. A eso no hay que tenerle miedo. El voto libre y a conciencia es la única manera de ganarle al clientelismo, la compra de votos, al empleo militante y al proselitismo desde las entidades públicas. Si bien observadores internacionales descartaron fraude en las elecciones, sí advirtieron que medios de comunicación a cargo del gobierno nacional favorecieron candidatos cercanos al ejecutivo.
La Gran Consulta fue un éxito con cerca de 6 millones de votos. Juan Daniel Oviedo fue la sorpresa con 1.2 millones de votos. En Santander, la bancada parlamentaria disminuyó al pasar de 18 congresistas a 14, y se redujo la representatividad de las mujeres. Hubo una gran renovación de caras. Ningún representante a la Cámara repitió. Ahora el reto es conformar una bancada sólida que impulse los intereses de Santander ante el próximo gobierno nacional. Eso implica priorizar proyectos y establecer una metodología clara de reuniones (periodicidad, lugar, secretaría técnica, canales de comunicación, articulación con la academia, gremios y organizaciones sociales, etc.). Santander logrará ser relevante en la agenda nacional en la medida en que cuente con una bancada cohesionada, independientemente de las ideologías políticas. Hay que redoblar esfuerzos para mejorar la participación electoral, defender las libertades y la representatividad de Santander.