Continuamos por la senda de la reducción de la pobreza

Existen dos formas tradicionales para medir la pobreza. La primera se centra en el dinero que ingresa a los hogares frente a una canasta básica de bienes y servicios. Si lo que gana una familia no alcanza para cubrir los alimentos (calorías) se clasifica como pobreza extrema. Si logra cubrir la alimentación y apenas algunos bienes adicionales, se considera pobreza monetaria. Ambas categorías comparten la volatilidad. Es relativamente fácil salir de ellas, pero también volver a caer.

El segundo enfoque es más complejo de medir, pero también más sólido en el tiempo. Se trata de la pobreza multidimensional, una perspectiva fundamentada en las reflexiones........

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