¿Por qué Irán?, ¿por qué ahora y hasta cuándo? |
A Maquiavelo se le atribuye la frase “La guerra empieza cuando uno quiere, pero no termina cuando uno desea”. Esta idea parece dedicada a describir el conflicto actual entre Estados Unidos e Irán, donde la ilusión de una operación rápida de decapitación se ha ido desvaneciendo a medida que pasan los días, aumentan las víctimas y se concentra la resistencia.
Durante décadas nos han repetido que Irán es un peligro, no solo para medio oriente y la estabilidad de Israel, sino para el mundo entero, derivado de su intención de enriquecer uranio, entendido por occidente como el avance definitivo hacia la construcción de armas nucleares.
Sin embargo, está no puede ser la razón por la que Estados Unidos decidió bombardear a Irán y escalar el conflicto de años hacia una confrontación directa. Recordemos que, en junio del 2025, según anuncios de la Casa Blanca, el programa nuclear iraní había sido destruido mediante el uso de los poderosos B-2. Por lo que la justificación de armas nucleares – la vieja y confiable – solo tendría sentido si reconocen habernos mentido con respecto al Armagedón Chiita.
Los primeros bombardeos causaron la muerte del Ayatolá Ali Khamenei, líder máximo político-religioso, sin un plan claro para remplazar el poder concentrado en su figura, como sí ocurrió en Venezuela tras la captura de Maduro, y a pesar de que no cambió nada, se logró abrir la llave del petróleo a las empresas americanas.
La propia inteligencia estadounidense ha advertido que el Estado iraní no está al borde del colapso. El poder del régimen esta y seguirá sólido. Por lo que la muerte del Ayatola solo logró consolidar su pueblo en resistencia, el ir, como ellos mencionan, hasta las últimas consecuencias.
También se ha querido decir que esta guerra es en nombre de la libertad, sobre todo de las mujeres iraníes, vaya sorpresa… las bombas que caen del cielo no le han otorgado la libertad a nadie, solo destruyen, desplazan y mutilan, después se van dejando en peor situación a quienes pretendía liberar. La historia de Medio Oriente está plagada de guerras emancipadoras cuyo resultado es más ruina y autoritarismo.
Mientras tanto, el mundo ya paga la factura. El cierre del estrecho de Ormuz empuja al alza el petróleo y convierte esta guerra en un problema global. No hay claridad sobre la salida, ni sobre qué victoria espera Estados Unidos, ni si Irán tendrá incentivos para frenar. La paradoja es inquietante. En nombre de evitar un riesgo nuclear, se abre la posibilidad de que la guerra se pretenda cerrar de esta manera, no por quienes supuestamente aspiran a tenerlo, sino por quienes ya lo poseen.
Ojalá no tengamos que verlo.