Con los servicios esenciales no se juega

Los servicios públicos esenciales no son un lujo ni una comodidad. Son la infraestructura invisible que sostiene la vida moderna. Por eso la Constitución y la Ley 142 de 1994 establecen que su prestación debe ser continua y eficiente y que, en el caso de este tipo de servicios, el derecho a la huelga tiene límites precisos. No se trata de favorecer a una empresa, ni de vulnerar los derechos de los trabajadores. Se trata de proteger a la sociedad.

Cuando hablamos de energía no hablamos de confort. Hablamos del funcionamiento de hospitales y centros de diagnóstico, de sistemas de semáforos y de alumbrado público, de telecomunicaciones, de la actividad productiva de miles de pequeños negocios que no resisten........

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