Ministros expertos en su tema
Se espera que el próximo presidente de la República conforme su equipo ministerial —actualmente compuesto por 19 carteras— con personas de excelente trayectoria profesional y rectitud, poseedoras de sólidos conocimientos en los temas que les corresponderá liderar para beneficio del país, las regiones, los departamentos y los municipios. Existe mucha expectativa al respecto, pues son numerosos los planes por desarrollar y los problemas por resolver.
Por razones de espacio, me referiré únicamente a las funciones e importancia del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, creado mediante la Ley 99 de 1993. Han transcurrido 32 años desde su fundación y, entre sus principales funciones, destaca el diseño de la política nacional ambiental, de los recursos naturales renovables y del desarrollo sostenible. Asimismo, le compete la regulación y normatividad para la conservación, restauración y manejo adecuado de los recursos naturales, así como el saneamiento ambiental.
Es vital su rol en el ordenamiento ambiental del territorio y la delimitación de ecosistemas estratégicos, como páramos y humedales. Un ejemplo crucial es el Páramo de Santurbán, una “fábrica de agua” de la cual depende el suministro para más de dos millones de personas, incluyendo a Bucaramanga, Floridablanca y Girón. Por este motivo, las autoridades, los gremios, las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR) y la ciudadanía en general no pueden permitir iniciativas que pongan en peligro su conservación. El agua es primero.
También son fundamentales las gestiones para cumplir compromisos internacionales. Colombia hace parte del Acuerdo de París, firmado por 195 países en 2015 para trabajar en estrategias efectivas contra el cambio climático y el calentamiento global. Sin una acción global contundente contra los gases de efecto invernadero, el planeta se encamina hacia un desastre ambiental. Al Ministerio también le corresponde la evaluación de los impactos ambientales de proyectos de mediana y gran infraestructura.
Falta mucho por hacer para que en “Colombia, el país de la belleza”, se ponga fin a la deforestación desastrosa, especialmente en la selva amazónica —el pulmón del mundo—, de donde parten los “ríos voladores” que garantizan el agua lluvia en muchas regiones de Latinoamérica. Es urgente que el próximo gobierno fortalezca la alianza con los demás países amazónicos para proteger la selva contra incendios, la tala indiscriminada y la minería ilegal.
No sobra recordar la gestión de Manuel Rodríguez Becerra, primer ministro de Ambiente del país, cuya trayectoria profesional es un referente en el tema. Hay mucho que aprender de su legado y de su libro titulado Nuestro planeta, nuestro futuro.
