Cuando Dios sabe más que Zubeldía
El 23 de marzo del año en curso recibí una llamada de Álvaro Martín Plata, el hermano de Reynaldo, quien me preguntó acerca de la salud de Norberto José Peluffo. Con él, ya eran cinco las personas que me preguntaban cómo seguía ‘Sesé’ de su enfermedad. La verdad, yo estaba sano, tal como dicen los muchachos; ese domingo, tan pronto colgué con Álvaro, llamé a Juan Martín, el hermano de Norberto, quien me confirmó que a ‘Sesé’ le habían diagnosticado un cáncer de colon.
De igual manera, me comuniqué con William Nieto, el mejor jugador de baloncesto de nuestra historia, quien me sugirió llamar al crack del barrio Conucos y levantarle el ánimo. En un extenso audio le dije lo que sentía: que es el mejor volante número ocho que vi en mi vida. Con ese comentario se desprendieron más cosas y detalles sobre un chico rubio, de cabello ensortijado, con pinta de baterista de un grupo de rock argentino. Sus ojos verdes hablando por él y en sus labios una sonrisa bastante pícara, la que nunca se........
