“Charles tuvo mucho que ver en eso” |
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El sol del primero de enero de 1986 calentaba y mis pulsaciones se fueron acelerando a medida que caminaba más rápido desde mi casa ubicada en la carrera 39 con 44 hasta la residencia de Mario Peralta, la cual estaba sobre la carrera 33, pasos arriba de la calle 56. Debía despertar al yerno de Américo Montanini porque el lateral derecho jugaba a las 10 de la mañana en el Torneo de la Cancha Marte con su equipo de la ESSA dirigido por el uruguayo Víctor Pignanelli. A las siete y treinta estaba timbrando en su casa y me abrió doña Lucila, la mamá de Mario, quien me había pedido el favor de que lo despertara ya que se había trasnochado en una fiesta junto a su novia María Claudia. Apenas estuvo listo, nos fuimos con rumbo al templo sagrado del fútbol santandereano y allí lo esperaban sus compañeros del onceno eléctrico encabezados por Félix Acevedo, Tito Morato, Iván Garrido, Armando García, ‘la Muñeca’ Londoño, ‘la Marrana’ Castro, ‘Lucho’ Paredes, ‘el Martillo’ Marcos Rey, Rodolfo ‘Rivelino’ Romero,........