Alas de Mopa. La sombra clandestina
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En Altagracia, la muerte es un desfile de mercería. El dolor se mide en metros de cinta negra comprados en la tienda de la esquina. Si no llevas el trapo en el brazo, no tienes derecho al silencio, ni al café, ni a la tristeza. Eres, por decreto municipal, un ser feliz.
Mateo camina con los brazos desnudos, pero por dentro tiene un cementerio de jazz y tres cubos de azúcar disolviéndose en la sangre. Samuel ha muerto. El mundo dice: “Era solo el vecino”. El mundo es un imbécil que solo cree en los árboles genealógicos y en los sellos notariales.
Mateo no recibió el pésame. Recibió el vacío.
Pero el dolor,........
