Vote a conciencia
Se resolvió, en teoría, la comedia del salario mínimo en Colombia lo cual implica que quedará vigente el incremento del 23%, cifra ésta aceptada tanto por las centrales obreras como por los empresarios y desde luego con más razón, por la clase trabajadora.
No obstante, ya empezaron a verse las consecuencias, porque muchas de las micro, medianas y pequeñas empresas han tenido que echar mano del único recurso que les queda para afrontar esta nueva carga, que es la reducción de la nómina, por lo cual lo que era una ilusión de algunos trabajadores, terminó siendo una verdadera pérdida para aquellos que se están quedando sin trabajo. Dicen los que saben que si bien es cierto, éste es un hecho verdadero, éstos serán la minoría y que el sacrificio se compensa con el mayor valor que recibirán los que permanezcan en el empleo.
Ahora bien, disminuir la cifra hubiera significado para el país una nueva tragedia, pues no nos cabe la menor duda que se produciría un alzamiento social promovido por el mismo gobierno apoyado en la primera línea, lo cual hubiera significado un perjuicio nacional.
Ya la manifestación de ayer carecía de sustento pues se había logrado el objetivo de la misma, pero mirándolo bien nos permite apreciar la capacidad de convocatoria que aún le queda al gobierno, preludio de los eventuales resultados de la votación parlamentaria en esta democracia electorera que tendrá un doble reto, pues además de la rama legislativa hay que cambiar también la ejecutiva cuando se elige el presidente respectivo.
Debemos reconocer que aún nos queda a los colombianos un freno al desborde gubernamental que son las altas cortes, gracias a las cuales el desbarajuste programado no ha sido del tenor que a su promotor presidencial le hubiera gustado, dada su ideología.
A nosotros no nos cabe la menor duda que éste ha sido el más desafortunado gobierno de los últimos tiempos, producto de que somos un pueblo pasional que no es capaz de recordar cómo fue el descalabro que produjo cuando fue alcalde de Bogotá, siendo el modelo que intenta implementar el mismo que se pretende imponer en este periodo presidencial.
Por eso renovamos la invitación a repensar su voto, haciéndolo no por las promesas que se hagan sino por las realizaciones que se han hecho y de esa manera replanteemos la rama legislativa, llevando gentes diferentes, pues al mirar lo que han hecho por Santander los mismos de siempre, resulta dramático tener que decir que solo ganaron ellos, ya que no vimos ejecutorias de verdad, salvo honrosas excepciones.
No bote su voto, elijamos los mejores, no los mismos, por favor.
