…y estamos viviendo en “El mundo de Sofía” |
En los años 90 del siglo XX salió a la venta una novela que desde sus primeras páginas atrapa al lector por ser una lúcida y bien lograda combinación de relato narrativo, misterio y enseñanza de la filosofía y del pensamiento occidental, titulada “El mundo de Sofía”, obra de un intelectual noruego, Jostein Gaarder. Pronto se volvió un fenómeno de ventas; hoy es un libro “de culto”, lleva no se cuantas ediciones en más de 60 idiomas, durante más de 30 años ha sido leída y consultada como texto ideal para introducir al lector en el conocimiento de la cultura de Occidente.
Su protagonista es Sofía Amundsen, niña de 14 años, estudiante de secundaria, quien reside con sus padres, tiene un gato y una compañera de aulas llamada Jorunn. De repente Sofía comienza a recibir correspondencia enviada por un misterioso, etéreo y desconocido maestro que dice llamarse Alberto Knox, quien decide guiarla en el estudio de la filosofía y, lección tras lección, la introduce en el mundo de la cultura Occidental, conectando sus enseñanzas con hechos de la vida diaria.
En la novela, paralelamente, poco a poco, se introduce el mundo de Hilde Moller Knag y su padre Albert, ella es adolescente, tiene la misma edad que Sofia pero viven en mundos distintos y, el lector comienza a sumergirse en dos mundos paralelos, diferentes, el de Sofía y el de Hilde, convirtiéndose en testigo de cómo comienza a ganar presencia el mundo de Hilde y empiezan a desvanecerse lentamente Sofía, sus padres, su gato, su amiga, hasta que el lector descifra que Sofía y su mundo no existen realmente, que las cosas no son lo que creemos, que quienes son reales son Hilde, su padre y su medio, y Sofia y su ambiente son irreales. Finalmente el lector capta la gran enseñanza de la novela: las cosas no son lo que parecen.
Entre el pasado 28 de febrero y hoy reiteradamente he pensado en “El mundo de Sofía”, al seguir el terrible drama que vive el planeta por una decisión errada tomada por E.E.U.U. e Israel al llevar a cabo actos de guerra contra Irán, expresando razones irreales sobre el por qué y para qué lo hacen, usando argumentos dignos del mundo de Sofía Amundsen, su familia y su gato. Pero así como yo estimo que son la razón de la sinrazón, millones creen a pie juntilla que lo real es esa versión que, al mejor estilo de la de Sofía en “El mundo de Sofía”, sobre Medio Oriente dan Donald Trump y Benjamín Netanyahu.