No le regale su rostro a la inteligencia artificial
Una mujer mira su teléfono y encuentra una imagen íntima con su rostro. Reconoce la fotografía, publicada meses atrás en una red social sin imaginar para qué podría usarse, pero nunca posó así ni estuvo en ese lugar. Mientras explica que es falsa, otros ya la descargaron, reenviaron y comentaron. La escena nunca ocurrió, pero la vergüenza, el miedo y el daño son reales.
Ese es uno de los peligros de la inteligencia artificial. Hoy no hace falta ser experto para copiar una voz, alterar una fotografía o fabricar un video muy convincente. Con pocos archivos de internet, alguien puede poner palabras en boca ajena, simular una llamada familiar, desacreditar a un compañero o crear contenido sexual sin........
