El álbum vacío
Cada cuatro años, el álbum del Mundial vuelve a convertirse en un ritual familiar. Los niños abren sobres con emoción, buscan jugadores difíciles de conseguir, intercambian láminas repetidas y convierten cualquier recreo en una auténtica mesa de negociación. Sin embargo, algo está cambiando: cada vez más niños reciben cajas completas de láminas desde el primer día.
Y aunque parezca un gesto de amor, comodidad o incluso estatus, vale la pena preguntarnos qué estamos quitándoles cuando les evitamos el proceso.
Porque el álbum nunca ha sido solamente un producto. Ha sido, durante generaciones, una pequeña escuela de vida. La magia nunca estuvo en tenerlo lleno, sino en todo........
