¡Por favor, vote por quien quiera, pero vote!

Hay algo curioso en la relación que muchos ciudadanos tienen con la política y es que casi todos se sienten con derecho a criticarla, pero no todos están dispuestos a participar en ella.

Las conversaciones cotidianas están llenas de reproches contra los dirigentes públicos. Se cuestionan las decisiones del gobierno, se desconfía de los partidos y se lamenta la calidad de quienes aspiran a ocupar cargos de elección popular. Sin embargo, cuando llega el momento de ejercer el derecho más elemental, millones de ciudadanos simplemente deciden quedarse en casa.

Ese contraste revela una paradoja inquietante. Queremos mejores gobernantes, pero no siempre asumimos el mínimo compromiso que implica escogerlos.

Las elecciones que se celebrarán este domingo ofrecen una nueva oportunidad para recordar que la democracia no es un espectáculo que se observa desde........

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