Ganadores y quemados |
Siempre las elecciones a Congreso me dejan el mismo sin sabor. Cuesta ver como tanta gente valiosa se quema y como las maquinarias a punta de tulas de plata, de nepotismo y de gente obligada por la necesidad, imponen sus mañas. Pero hay que hacer un balance de lo que pasó el domingo que nos de pistas sobre la calidad de la representación política que tendremos los ciudadanos durante los próximos cuatro años. En el desayuno se sabe cómo va a ser el almuerzo.
Empecemos por los ganadores. En la Cámara de Representantes los santandereanos tenemos siete caras nuevas, pero excepto el Profe Ferley y Camilo Torres, los demás, vienen de la política tradicional y representarán los intereses de sus poderosos fiadores: Didier Tavera, Miguel Ángel Pinto, Jaime Durán, Fredy Anaya y el gobernador Juvenal.
El Pacto Histórico creció en el departamento con más de 140.000 votos y se consolidó como la mayor fuerza política del país con 25 senadores y 40 representantes. Seguida del Centro Democrático.
El otro gran ganador fue Juan Daniel Oviedo el “diferente” dentro de la consulta de la derecha quien con una estrategia desparpajada que escapó al lugar común del discurso “anti-Petro”, logró conectar con sectores urbanos en especial jóvenes. Sí deja pasar la oferta de ser el vicepresidente de la candidata uribista, Oviedo sería un fuerte aspirante a la alcaldía de Bogotá y podría posicionarse en el centro al estilo de lo que en su momento representó Mockus.
La lista de los perdedores la encabezan Roy y Claudia con sus “pírricas” victorias en las consultas. Al igual que el Tigre; no solo porque Paloma Valencia alcanzó más de 3 millones de votos, sino porque los 4 senadores que eligió Salvación Nacional no son un triunfo suyo, sino de la estructura del partido que hoy lidera Enrique Gómez.
El otro derrotado fue el discurso de odio, o si no que lo digan Polo Polo, Ingrid Betancourt, la “Miss Bala” Laura Gallego, Lina Garrido y Carlos Felipe Mejia. La excepción que confirma la regla fue el inefable Jonathan Ferney Pulido.
Finalmente, en las toldas liberales hay que registrar el fracaso del cuestionado Richard Aguilar y de Horacio José Serpa en el intento de volver al Senado y la derrota de Jaime Durán, un histórico barón electoral con más de 20 años en el Congreso, que deja por primera vez en la historia a Santander sin un senador liberal; un síntoma más de la crisis de la colectividad roja responsabilidad del anquilosado Cesar Gaviria cuya hija María Paz también se quemó.