Pancholón escondido: Recibió una llamada

El Chato Matta llegó al restaurante por un cebiche de carajito, un arrocito con mariscos y una jarrita con agua de manzana. “María, antes de que empiece la ‘Ley seca’ por las elecciones me tomé un roncito en las rocas y lo sentí más rico que nunca. Parecía el último de mi vida. Pero los años pesan, ahora cuando me tomo unos tragos, al día siguiente me duele todo. El viernes ya estaba llegando a mi casa y sonó mi celular.

Era el gran Pancholón, el abogado mujeriego de mil noches y mil batallas. ‘Chatito -me dijo en tono bajito-, tú eres mi hermano. Solo confío en ti. Estoy escondido en una casa fuera de Lima, no voy a ir ni a votar’. ‘Pancho, ¿qué pasó?’, le pregunté. ‘Causita, llegaba a mi oficina de........

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