Cuando una sola diana ya no es suficiente: el auge de las terapias combinadas contra el cáncer

Durante mucho tiempo, la lucha contra el cáncer se planteó como la búsqueda de una bala mágica. El objetivo era encontrar un punto débil del tumor y bloquearlo para frenar su crecimiento. De esa idea nacieron las terapias dirigidas, más específicas que la quimioterapia tradicional y, en muchos casos, mejor toleradas.

Si la estrategia clásica actuaba como una bomba, dañando tanto a las células tumorales como a las sanas, ahora se buscaba un misil teledirigido.

Las terapias dirigidas son fármacos diseñados para bloquear piezas muy concretas del funcionamiento interno de la célula cancerosa. Es como si se apagara el botón principal que sostiene el crecimiento del tumor. El problema es que el cáncer no depende de un solo botón: suele tener varios interruptores de emergencia. Cuando uno se apaga puede activar otro. Aquí es donde entran en juego las terapias combinadas.

¿Por qué fallan los tratamientos basados en una sola diana?

Una forma sencilla de entenderlo es pensar en una ciudad con muchas carreteras. Si cortamos una avenida principal por obras, el tráfico no desaparece: se desvía por calles secundarias. Dentro de una célula ocurre algo parecido. Hay varios caminos por los que viajan las señales que permiten a las células crecer, dividirse........

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