¿Cómo decide un dentista si recetar un antibiótico? Solo algunos países tienen guías clínicas de referencia para guiarles

A todos nos suena eso de que hay que usar bien los antibióticos. Probablemente haya visto un anuncio o un cartel en su centro de salud alertando sobre su pérdida de efectividad. Actualmente, la resistencia de las bacterias a estos medicamentos son una de las principales amenazas para la salud mundial.

Todos hemos contribuido, en mayor o menor medida, a llegar a este punto. Como pacientes, muchos nos hemos saltado alguna dosis de antibiótico, no hemos completado el tratamiento o directamente nos hemos tomado las pastillas que nos habían sobrado de un tratamiento anterior. Otra parte importante de responsabilidad la tiene el sector sanitario, ya que muchas veces se prescriben de forma innecesaria o inadecuada.

La forma de atajarlo parece clara. Si los profesionales prescriben estos fármacos solo cuando son necesarios y los pacientes les hacemos caso, tendríamos esta parte del problema resuelto. Pero no es tan fácil. Por lo menos para los dentistas.

¿Qué pensaría si su dentista le hace una receta de antibiótico y el principio activo que indica es “depende”? Pues eso es lo que deberían prescribir en algunos casos si emplearan como fuente de información solamente las guías de práctica clínica a las que tienen acceso.

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