Las empresas no están en el centro de la transición verde en Europa, y eso la limita

Europa está invirtiendo miles de millones de euros para hacer su economía más sostenible. Pero ¿quién impulsa realmente esta transición?

Parece lógico pensar que la transición hacia una economía circular, en la que los productos se reutilizan, se reparan y se reciclan en lugar de desecharse, depende en gran medida de las empresas. Diseñan productos, gestionan cadenas de suministro y, en última instancia, llevan las innovaciones al mercado. Aunque los consumidores –a través de sus decisiones de consumo– y las instituciones públicas –mediante la regulación, como el derecho a reparar– también han contribuido a impulsar este cambio, son las empresas quienes tienen la capacidad de trasladar esas demandas a soluciones concretas y a gran escala.

La realidad, sin embargo, es más compleja. En una investigación reciente, hemos analizado más de 200 proyectos de Horizonte Europa, la mayor estrategia de investigación y desarrollo (I D) de Europa, involucrando más de 2 000 organizaciones desde 31 países diferentes. Los resultados muestran que, aunque las empresas están presentes, no ocupan posiciones centrales en la dirección de los procesos de I D que nos empujan hacia la circularidad. Y esa diferencia puede tener consecuencias importantes.

Las empresas no........

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