¿Arden más los espacios protegidos? Cuando los datos no justifican el relato |
Los estudios científicos sobre incendios forestales no permanecen encerrados en las revistas especializadas. Sus resultados llegan al debate público y pueden influir tanto en la percepción social de los espacios protegidos como en las decisiones adoptadas para gestionarlos.
Dos trabajos publicados en 2022 y 2025 han alimentado ese debate. El primero constató que cerca de la mitad de la superficie afectada por los grandes incendios de 2022 estaba dentro de espacios protegidos; el segundo comparó la incidencia y la severidad del fuego dentro y fuera de ellos. Estos resultados se han interpretado como indicio de que la protección puede favorecer la acumulación de vegetación y elevar el riesgo de incendio, de lo que se derivaría la necesidad de gestionar más activamente la vegetación de esos territorios.
Pero ¿permiten realmente los datos concluir algo así?
Para responder, nuestro grupo ha examinado los estudios de 2022 y 2025, este último firmado en parte por los mismos investigadores, que amplía el análisis comparando la incidencia de los incendios dentro y fuera de los espacios protegidos.
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Que un territorio arda no explica el porqué
El estudio de 2022 documentó una situación extraordinaria. En algunas regiones del suroeste de Europa, la superficie quemada superó hasta 52 veces la mediana del periodo 2001-2021. Los grandes incendios comenzaron antes de lo habitual y coincidieron con valores extremos de sequedad de la vegetación, demanda atmosférica de agua y condiciones meteorológicas favorables a la propagación. También encontró que cerca de la mitad de la superficie afectada por los grandes incendios estaba dentro de espacios protegidos.
Si bien es un resultado relevante, no demuestra que la protección hiciera esas áreas más inflamables. Aunque el estudio tuvo en cuenta la proporción de territorio potencialmente combustible incluida en espacios protegidos, para determinar si estos ardieron preferentemente habría que controlar también diferencias de vegetación, topografía, meteorología, probabilidad de ignición, accesibilidad y capacidad de extinción entre territorios protegidos y no protegidos. Un incendio podría, además, comenzar fuera del espacio protegido y penetrar después en él. En definitiva, el dato en bruto no demuestra que el modelo de gestión haya provocado el incendio o favorecido su propagación.
La propia investigación se definía como un análisis preliminar de una temporada extrema. Un análisis posterior del........