Ricardo Piñero, filósofo: “Somos yonquis de lo extraordinario” |
“A veces pongo en clase de Antropología, a los alumnos de ciencias, la fotografía del cráneo de Descartes”. Así comienza Ricardo Piñero (Pamplona, 1961) a pensar en voz alta sobre una pregunta que de antemano sabemos no va a tener respuesta: ¿qué es un ser humano?
Piñero es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Universidad de Navarra, y una rara avis en múltiples dimensiones; por ejemplo, es un filósofo optimista en tiempos apocalípticos. Parece pertenecer a una tradición intelectual en vías de extinción: la del humanista que cree que la belleza, la conversación y la duda pueden ordenar la experiencia humana sin cinismo. Caballero de inevitable pajarita de lazo y habitante de un pequeño pueblo de Navarra con 50 vecinos y un bosque, donde, dice, “he vuelto a recordar lo que es el ser humano, se me había olvidado”.
El filósofo participará el 17 de julio en el curso La aventura de divulgar ciencia en español, organizado por The Conversation en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), junto a la Universidad de Navarra y las fundaciones Lilly y Areces, bajo el lema Lo humano, primero. Pero antes de emprender viaje a la aventura, conviene saber de qué hablamos cuando hablamos de humanos.
¿Por qué enseña el cráneo de Descartes a sus alumnos?
Mi interés es mostrar a los de ciencias que ese cráneo no es especialmente extraordinario. Visto así, Descartes era un tío normal. A partir de ahí podemos estar de acuerdo en que el ser humano es algo más que su cerebro.
Un tío normal, Descartes. ¿Podría estar de acuerdo también en que lo normal es lo raro?
Esta frase es muy auténtica. A veces somos yonquis de lo extraordinario, pensando que lo atractivo son los rayos y las centellas. Pero si te das cuenta, cada día pasan cosas extremadamente relevantes y muy atractivas en lo cotidiano. La normalidad es realmente lo extraordinario, porque tiene una fecundidad cotidiana que te sobrepasa.
En estos días de tormentas, yo voy fotografiando charcos, me parece alucinante la diversidad biológica e iconográfica que tienen. Los charcos son una metáfora de mi vida, de la vida de las personas.
No sé si me gusta que elija un charco como metáfora de mi vida…
Lo elijo porque la vida, como un charco, es algo que tú no manejas, no es muy controlable. Además, son algo que despreciamos y, sin embargo, reflejan cosas chulísimas: los edificios, los árboles, las hojas… sin olvidar la abundante vida que se genera. Sobre nosotros mismos, tendemos a juzgarnos con mucha severidad por las cosas que no hemos logrado. Sin embargo, en perspectiva, tu vida es mucho más interesante que eso, mucho más fecunda.
Los biólogos han logrado consensuar (más o menos) una definición de lo que es vida. ¿Qué hay de los filósofos? ¿Tienen ustedes una definición sobre lo que es un ser humano?
Llevamos esta pregunta a rastras desde que se fundó la filosofía.
La primera preocupación no fue el ser humano, sino el mundo. Y esa........