Nuevo estudio: la gravedad del fuego en un bosque afecta más a su recuperación que el clima tras el incendio

La severidad inicial de un fuego condiciona más la recuperación de un bosque que las variaciones climáticas posteriores que sufra después. Es la conclusión a la que ha llegado nuestro equipo de investigación del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) tras analizar casi 3 300 incendios de gran escala que afectaron a bosques de todo el mundo entre el 2001 y 2021.

La alta frecuencia e intensidad de estos eventos extremos –superan los 10 km², son de rápida propagación y tienen un comportamiento explosivo– alteran profundamente la estructura y funcionamiento de los ecosistemas. Ello conlleva una reducción de su capacidad de secuestro de carbono, un retraso significativo de su regeneración natural y un aumento de la vulnerabilidad residual del área afectada. Es decir, el bosque queda en un estado de fragilidad extrema que le impide defenderse frente a nuevas amenazas como sequías posteriores, plagas o erosión del suelo.

Estos incendios tienen una relación directa con el cambio climático, modifican el contexto meteorológico local y plantean desafíos sin precedentes a los sistemas de extinción. Y nuestros análisis indican que a partir de 2010 se ha producido un incremento de ellos, especialmente en regiones áridas y boreales. Este período marca un punto de inflexión en la aceleración de los efectos del cambio climático, caracterizado por temperaturas elevadas persistentes, sequías prolongadas y eventos meteorológicos extremos, principales impulsores de los mega incendios.

Como resultado, el restablecimiento forestal se ralentiza considerablemente e incluso puede estancarse, lo cual puede conducir al declive de los árboles y........

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