No todas las semillas tienen acceso por igual a la bóveda de Svalbard

La idea de generar una reserva mundial de germoplasma vegetal surgió en Noruega en la década de 1980 con experiencias de almacenamiento de semillas en minas abandonadas del archipiélago de Svalbard. A partir de 1990, se iniciaron las conversaciones entre el Gobierno noruego y la FAO para crear un depósito mundial que, como si fuera una caja fuerte, pudiera conservar materiales genéticos de todo el mundo.

Sin embargo, en ausencia de un régimen de administración que asegurara el estatus legal de esa colección, hubo que esperar a la implementación del Tratado Internacional sobre Recursos Genéticos Vegetales de interés para la Alimentación y la Agricultura de la FAO. Finalmente, quedó constituido, en febrero de 2008, el Banco Mundial de Semillas de Svalbard, que recientemente ha recibido el Premio Princesa de Asturias a la Cooperación Internacional 2026.

En el corazón de una montaña helada

Situado en la isla de Spitsbergen,en el archipiélago de Svalbard (Noruega), está excavado en una montaña de arenisca, a unos 1 300 kilómetros del Polo Norte y con 120 metros de recorrido subterráneo, en una zona con actividad sísmica casi nula.

La instalación conserva las colecciones de germoplasma a -18 ºC, temperatura que se consigue gracias al permafrost (capa geológica que permanece congelada) en la que está excavada la galería. El banco tiene espacio para 4,5 millones de muestras, cada una con una media de 500 semillas.

Actualmente, guarda 1,38 millones de muestras pertenecientes a 6 500 taxones (entendemos que la cifra se refiere al nivel de variedades cultivadas, no de especies). Predominan ciertos cultivos “mayores”, como arroz, trigo, maíz, cebada y diversas........

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