El ‘déjà vu’ electoral peruano: 35 candidatos, volatilidad y el eterno voto del mal menor |
Hay algo borgiano en las elecciones peruanas de 2026, que se celebran el próximo domingo. No tanto por su complejidad, sino por esa inquietante sensación de repetición que desdibuja la frontera entre pasado y presente.
Como si el país hubiera entrado en un juego de espejos donde cada reflejo devuelve una imagen conocida, apenas alterada. Y entonces la paráfrasis a Jorge Luis Borges cobra un sentido político: “Los espejos y las elecciones son abominables porque multiplican el número de los candidatos”.
Hace cinco años analizábamos aquí la contienda, y hay mucho que se repite. Ni siquiera los nombres cambian. En medio de la natural incertidumbre ante las elecciones, hay consenso en las encuestas sobre que Keiko Fujimori, líder del partido Fuerza Popular e hija mayor de Alberto Fujimori, vuelve a encabezar las preferencias electorales.
Con un 15 % en las encuestas, casi duplica a sus competidores más cercanos. En cualquier otro contexto quince puntos de intención de voto sería una cifra modesta. No en Perú, donde las preferencias del elector se reparten en esta primera vuelta entre 35 candidatos presidenciales. En el Perú electoral, cualquier cosa puede pasar.
La interpretación de las elecciones presidenciales de 2026, basada en estudios de Datum, Instituto de Estudios Peruanos (IEP), CPI Research e Ipsos, confirma un escenario que combina patrones conocidos con nuevas dinámicas. Hay consensos claros, pero enorme volatilidad.
El trío que va en cabeza
Existe coincidencia en el liderazgo de Keiko Fujimori. Todas las encuestadoras la ubican en el primer lugar. También hay acuerdo en que el pelotón de avanzada lo completan el empresario Rafael López Aliaga (Renovación Popular) y el humorista Carlos Álvarez (País para Todos), configurando un trío que pareciera concentrar las mayores probabilidades de disputar la segunda vuelta. Aquí el condicional “pareciera” es importante, porque entre ellos y otros cinco o seis candidatos las diferencias apenas rozan el error muestral.
Por ello, dentro de ese aparente consenso demoscópico emerge inestabilidad. López Aliaga muestra una tendencia a la baja, y figuras consideradas “sorpresa” comienzan a ganar tracción. Entre ellas destacan el ex-alcalde de Lima Ricardo Belmont, el exministro Jorge Nieto y, más a la izquierda, Roberto........