Ni pasar página ni romper: equilibrio en la pareja |
Hay decisiones que no se toman en voz alta. Se toman en silencio, cuando uno repasa la discusión con su pareja una y otra vez y se pregunta si debería dejarlo pasar o marcar un antes y un después.
Tras una mentira, un comentario hiriente o una falta repetida de respeto, muchas personas se enfrentan a una disyuntiva: perdonar y seguir adelante o poner límites y arriesgar la relación de pareja.
Perdonar parece generoso. Poner límites, necesario. Pero ¿y si no fueran opciones opuestas? Quizá el verdadero problema no esté en la ofensa, sino en cómo entendemos el perdón.
Culturalmente hemos aprendido a asociar el perdón con la generosidad y los límites con la dureza. Perdonar se percibe como un gesto noble, incluso a veces hasta moralmente superior.
La culpa a la hora de poner límites
Poner límites, en cambio, suele interpretarse como frialdad, egoísmo o una amenaza para la continuidad de la relación. Muchas personas experimentan incluso culpa al hacerlo o empiezan a dudar de sí mismas: ¿estaré siendo demasiado exigente?, ¿no debería ser más comprensivo/a?, ¿significará poner límites amar con menos intensidad?
Esta manera de........