Es domingo y perdón si suenan fuerte las teclas cuando escribo, pero pasa que estoy sentado en un café, un café buenísimo y carísimo, en la principal avenida de Santiago, en el centro financiero. La cuenta seguro será de 20 dólares ya que me pedí varios y hasta me di el lujo de comprar un clásico ave pimentón.

Pero volvamos al punto, ¿por qué suenan fuertes las teclas cuando escribo? Porque estoy muerto de frío. ¿Por qué si soy un emprendedor no pido que cierren la bendita puerta? Porque ya lo hice. ¿Y por qué no me paro a cerrarla? Porque ya me levanté. Entonces, ¿de qué sirve que los granos del café tengan nombre de región que tengo miedo de escribir mal, que los muebles sean los últimos de Ikea, que el barista (persona que hace el café y término que tuve que googlear) sea seguramente reconocido, si después de tener un cliente que paga este café excedido en precio, que soportó que le pregunten siempre si la leche la quiere regular (porque ahora hay 20 tipos) la post venta no es buena? ¿Qué pasa con el servicio al cliente?

Y tú, lector/lectora, que no tienes frío y la mente te permite pensar, dirás: “¿Y si hay otro cliente que quiere la puerta abierta?”. Astuto comentario, lamento que dure un solo round porque soy el único aquí y ahora.

¿Por qué será que está vacío este lugar?, ¿faltará una atención más cálida?

Una forma de verlo es que el 100% de los clientes está insatisfecho con el servicio de post venta. Y ahora tomo un sorbo del café –reitero, precio prohibitivo- y ¿adivina qué? está frío. Más vale, si yo que soy un organismo vivo lleno de recursos para su supervivencia, me estoy helando, el pobre café, muerto y en una taza (bellísima) también se congeló. ¿Se habrá inventado así el café helado? No creo, lamento decirte que según mi experiencia no hay más que feedback para rescatar de esto.

Aquí no regreso, mis 20 dólares se van y la proyección de esos ingresos, los clientes que hubiera invitado y las recomendaciones que hubiera hecho nos vamos desfilando por la puerta. No solo eso, sino que yo y este grupo de ventas que antes eran activos y ahora van a estar pasivamente muertos nos vamos cantando esta canción que aquí te cuento, una marcha fúnebre para lo que queda de este café, que tuvo un gran decorador, un delicioso café (cuando está caliente) y una pésima post venta. Se repite 20 veces la palabra café en este texto solo para que se entienda que no importa qué tan bueno sea el producto si se lo endulza con una pésima postventa y si los reclamos no son escuchados para ser atendidos a tiempo.

Escrita por Nicolás Vilela, Ceo de ZTZ Tech Group

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Columna de Nicolás Vilela: Un café para olvidar

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28.09.2022

Es domingo y perdón si suenan fuerte las teclas cuando escribo, pero pasa que estoy sentado en un café, un café buenísimo y carísimo, en la principal avenida de Santiago, en el centro financiero. La cuenta seguro será de 20 dólares ya que me pedí varios y hasta me di el lujo de comprar un clásico ave pimentón.

Pero volvamos al punto, ¿por qué suenan fuertes las teclas cuando escribo? Porque estoy muerto de frío. ¿Por qué si soy un emprendedor no pido que cierren la bendita puerta? Porque ya lo hice. ¿Y por qué no me paro a cerrarla? Porque ya me levanté. Entonces, ¿de qué sirve que los granos del café tengan nombre de región que tengo miedo de........

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