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Infancia contaminada: Crecer en Coronel, en medio de termoeléctricas y metales pesados

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22.09.2021

En febrero del 2016, Constanza Contreras se encontraba con su madre realizando un par de compras en el centro de Coronel cuando recibieron un llamado que las dejó heladas. Era la Seremi de Salud, estaba fuera de su casa, ubicada a 500 metros de la termoeléctrica Santa María.

En el domicilio se encontraban tres funcionarios, quienes tenían que informar algo que cambiaría su vida y la de su familia.

“Llega una directora de la Seremi a mi casa, se sienta conmigo y mi mamá, y me dice mirándome a la cara que en 30 años voy a tener cáncer y que me iba a morir”, recuerda. Se encerró en su pieza a llorar. Constanza tenía 14 años, estudiaba en la escuela República de Francia, era buena alumna y le gustaba jugar a la pelota. No sabía por qué se iba a morir.

Unos meses antes, entre agosto y septiembre de 2015, ella había realizado exámenes de sangre y orina en su colegio para determinar si presentaba metales pesados en su cuerpo. El estudio demostró que 18 de 288 niños analizados tenían niveles superiores al promedio de algún tipo de metales dañinos como níquel, arsénico, mercurio o cadmio.

Más tarde, en 2018, la entidad sanitaria realizó otro estudio en la escuela Rosa Medel, colindante a Bocamina I y II, donde se encontraron 10 menores contaminados. Este hecho desencadenó la baja sostenida de las matrículas de la escuela primaria, la cual pasó de tener cerca de 1000 estudiantes a solo 84 en la actualidad.

En 2019 se aplicó un tercer estudio en el que se analizaron 807 menores de 15 años, de los cuales 10 tenían altos niveles de metales pesados. En total 38 niños y niñas resultaron estar contaminados entre 2016 y 2019.

“Los estudios realizados ya no sirven porque da cuenta que en ese minuto tenía exposición (metales pesados), pero no quiere decir que ahora lo tenga. Ese niño no merece ser estigmatizado como niño metal”, señala Sandra Cortés, epidemióloga ambiental, quien se encuentra realizando un perfil de salud a 1260 adultos de Coronel para ver el incremento de ciertas enfermedades y si estas tienen relación o no con vivir cerca de un parque industrial.

Este estudio entregará sus resultados a principios del 2022 y, tras ellos, el Ministerio de Salud ha adelantado que realizará las acciones necesarias para proteger la salud de la población.

La epidemióloga precisa que “la presencia puede variar en el tiempo”, ya que el cuerpo los disuelve y libera a través de la orina. Cada elemento tiene una vida media dentro del ser humano. Estos se pueden encontrar en el medio ambiente, en el agua, mariscos y productos químicos como cigarros o pinturas. Todo tiene metales pesados en menor o mayor cantidad.

Juana Hernández ha realizado toda su vida en las cercanías de Bocamina I y II, su padre era minero y su mamá recolectora de mariscos de la caleta Lo Rojas, ubicada frente a la termoeléctrica. Tiene cuatro hijos adolescentes que estudiaron en la escuela Rosa Medel, emplazada a 100 metros de la empresa.

Gran parte de sus primas y tías vivían en la población Aroldo Figueroa, contigua a la empresa y construida en 1966. De esta solo quedan escombros y el rastro de un par de calles de asfalto. En 2014 la empresa compró estos terrenos y relocalizó a gran parte de la gente, entre ellos a los familiares de Juana.

“Los estudios realizados ya no sirven porque da cuenta que en ese minuto tenía........

© The Clinic


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