El penetrante y obstinado sonido de su inaudita voz me tomaba por asalto y producía hermosas oleadas en mi corazón. Era la mágica noche de esa extraordinaria cantautora norteamericana originaria de Portland, Oregon (EE.UU.): se trata de la sísmica Alexandra Savior.

También era una noche de romance, ya que estaba acompañado por mi bella novia parisina Constance, que mantenía sus manos apretadas a las mías como queriendo devorarme, eternamente concentrada en esa beldad norteamericana. Alexandra Savior entregaba por inusuales movimientos de su bendecida garganta ese gigantesco tema que ya iba para clásico de la música Indie Rock. Quizá, más bien decirlo sin eufemismos, iba a cambiar en la adusta cara del mismísimo rock: su creación más lograda y brutalmente épica “Soft Currrents”, desde donde brotaba esa energía de una compositora musical que estaba para ganar en las grandes ligas del Rock and Roll.

Alexandra Sarvior estaba vestida de larga falda. Toda de morado. Inclinada inquietantemente hacia el micrófono. Cantaba escondiendo sus magistrales ojos azules que reflejaban momentos de puro carisma. Proyectaba todo el esplendor de una mujer toda inspirada, hermosa, venida para salvar el intermitente Indie Rock.

El momento en que la descubrí, ya Estados Unidos comenzaba a rendirse a sus pies y la proclamaba como una de las chicas que habían comenzado el cambio del Indie Rock.

El primer embrujamiento de Alexandra Sarvior fue con su indeleble álbum debut “Balledonna of Sadness” en 2017. Allí ya esculpió su estilo feroz y de Sweet Melancolía que la acompaña obstinadamente hasta hoy.

Sus recitales son volubles, desmarcados de cualquier corriente actual. La astucia musical de Alexandra Sarvior es primero liquidar el recital en el inicio con su adorable voz en los tiempos. Luego, una letra inspirada por alguna poetisa del sur de los Estados Unidos. Con su banda serena, pero no por eso enchufada muy certeramente a la corriente: “Going Electric” (como le pondrán a la bipoc de Bob Dylan, cuando Dylan pasó del folk al rock).

Su imperecedera canción “Soft Current”es un himno de amor cascado. “Cryng all the time” muestra ese sentimiento extraño llamado ternura, que pareciera que siempre la recorre. Pero con su buenísima canción “Vanishing Point” demuestra que el rock está en su ADN.

”But You” compite como lo mejor de lo que tiene de intrincado y moldeable. “But You“, una alegoría salpicada de amargura de los tiempos que vivimos. Todas sus canciones muestran la inesperada madurez de esta joven música que nos entregará alegres y a veces desoladas impresiones de un futuro aun en arisca nebulosa. Pero rebosada de una sinfonía rock agridulce y post-romántica.

Sí, fue hace cinco cuando fuimos con mi novia parisina al recital de la inesperadamente súper talentosa y bella Alexandra Sarvior.

Es interesante, todavía la recuerdo bien.

Fue ella misma la que nos invitó, al finalizar el estreno de mi obra en un impecable teatro del viejo barrio Belleviile. Se acercó con su novio, casi temblando, y murmuró en un inglés rítmico y vacilante: «Adoré tu obra, Benjamín. Por favor, vengan conmigo a mi show en la cadena Canal de París”.

Y fuimos. Sí, fue hace cinco años que la mismísima Alexandra Sarvior se nos acercó a mi novia parisina y a mi, y con trémulo sentimiento nos condujo a su mágico show.

Sí, esa misma noche viéndola a la muy portentosa, a la muy concentrada Alexandra, fue que la descubrí como la mujer que vendría a salvar el Indie Rock que pasaba por ejemplos musicales reiterados y poco innovadores.

Su imperecedera canción “Soft Current”es un himno de amor cascado. “Cryng all the time” muestra ese sentimiento extraño llamado ternura, que pareciera que siempre la recorre. Pero con su buenísima canción “Vanishing Point” demuestra que el rock está en su ADN.

Sí, fue hace cinco años que mi novia parisina, a la salida del recital de nuestra querida Alexandra, me compró los dos relampagueantes vinilos de Alexandra Sarvior, que conservo con verdadero amor incombustible, ya que después de “Belladonna of Sadness”, salió su último álbum “The Archer”.

Cinco años después, la super talentosa Alexandra Sarvior ha confirmado todo su prodigiosa inventiva musical, su caudal torrentoso y farragoso de pronto. Pero con una arquitectura muy esencial, de una simpleza agobiante.

Por ahora abro mi tornamesa -que también me obsequió my beautiful girlfriend Constance- pongo el vinilo de Alexandra Sarvior “The Belladonna of Sadnes” y me repito por centésima vez el trueno emocional que es “Soft Currents”.

PD: Y con esa música de la brisa de los árboles que presagian nuestras irónicas lluvias santiaguinas, celebro el fin de escritura de esta columna. Hasta que mi celular ruge pidiendo ser respondida una llamada desde Londres. No contesté inmediatamente, me hice de rogar. Luego contesté. Fue algo intrépido y consistente. Al otro la voz de una mujer maravillosa y muy astuta. En la próxima columna les diré quién me llamó.

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Alexandra Sarvior, una admirable mujer para para salvar el Indie Rock

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21.07.2022

El penetrante y obstinado sonido de su inaudita voz me tomaba por asalto y producía hermosas oleadas en mi corazón. Era la mágica noche de esa extraordinaria cantautora norteamericana originaria de Portland, Oregon (EE.UU.): se trata de la sísmica Alexandra Savior.

También era una noche de romance, ya que estaba acompañado por mi bella novia parisina Constance, que mantenía sus manos apretadas a las mías como queriendo devorarme, eternamente concentrada en esa beldad norteamericana. Alexandra Savior entregaba por inusuales movimientos de su bendecida garganta ese gigantesco tema que ya iba para clásico de la música Indie Rock. Quizá, más bien decirlo sin eufemismos, iba a cambiar en la adusta cara del mismísimo rock: su creación más lograda y brutalmente épica “Soft Currrents”, desde donde brotaba esa energía de una compositora musical que estaba para ganar en las grandes ligas del Rock and Roll.

Alexandra Sarvior estaba vestida de larga falda. Toda de morado. Inclinada inquietantemente hacia el micrófono. Cantaba escondiendo sus magistrales ojos azules que reflejaban momentos de puro carisma. Proyectaba todo el esplendor de una mujer toda inspirada, hermosa, venida para salvar el intermitente Indie Rock.

El momento en que la........

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