La alimentación y la educación son dos derechos humanos fundamentales para los seres humanos en el mundo. Del primero depende la vida; y del segundo, el modo cómo se percibe y se enfrenta la realidad circundante. De allí que la alimentación escolar constituya un “freno de mano” en América Latina y el Caribe (ALC), para evitar el hambre y sus efectos en la población infantil y adolescente.

El informe “Estado de la Alimentación Escolar en América Latina y el Caribe 2023”, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) ꟷcitando a Snilstveit y otros (2015), y a Drake y otros (2017) ꟷ reza que “la disponibilidad de alimentos en las escuelas a través del Programa de Alimentación Escolar aumenta la cobertura educativa, reduce el ausentismo y puede mejorar el rendimiento académico, particularmente entre las poblaciones más vulnerables (…)”. (P.64). (1).

Por esto es vital garantizar la continuidad y mejoramiento del Programa. En 2022, “247,8 millones de personas en la región experimentaron inseguridad alimentaria moderada o grave”, según el informe América Latina y El Caribe, de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición (2023) emitido por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización Panamericana para la Salud (OPS), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la UNICEF. (P.1). (2).

En el documento explican que “el indicador de costo de una dieta saludable es el costo de comprar los alimentos menos costosos disponibles localmente para cumplir con los requerimientos de energía de 2 330 kcal / día y con los estándares nutricionales determinados en las Guías Alimentaria Basadas en Alimentos (GABA). El costo de una dieta saludable se convierte a dólares internacionales utilizando la paridad de poder adquisitivo (PPA)”. (P.73). (2).

Refieren que “los indicadores de asequibilidad de una dieta saludable miden el porcentaje y el número de la población total de aquellos que no pueden pagar este tipo de dietas” y que “se considera inasequible en un país cuando su costo supera el 52 % de los ingresos del hogar”. (P.73). Basta sacar la cuenta y reflexionar cómo los precios de los alimentos respecto de los ingresos en una familia, afectan el derecho a una buena alimentación y a la educación. (2).

En cuanto al costo de una dieta saludable, el BID y el PMA sostienen que el promedio mundial en 2021, fue de “3,66 dólares de paridad de poder adquisitivo (PPA) por persona al día”. Pero aluden que América Latina y el Caribe (ALC) “fue la región que presentó el costo más alto de una dieta saludable”, con 4,08 dólares PPA por persona al día”. (P.73). (1).

En enero pasado la OPS (www.paho.org) citando un informe de la ONU, ratificó que “el 22,5% de las personas de América Latina no cuenta con los medios para acceder a una dieta saludable”. Y, “en el Caribe un 52% de la población ha sido afectada por esta situación; en Mesoamérica este número alcanza el 27,8% y en América del Sur el 18,4%”. (s/n). (3)

Los comedores escolares en cambio, dan frutos. El BID y el PMA, refieren que “más de 80 millones de niños latinoamericanos y caribeños recibieron comidas en sus escuelas en 2022”. No obstante, en el informe “Estado de la Alimentación Escolar en América Latina y el Caribe 2022”, recalcan la preocupación por las desigualdades en cuanto al alcance, pertinencia y calidad de los programas de alimentación escolar, pues “en los países de bajos ingresos, el costo de la alimentación escolar asciende a US$10 anuales por niño, mientras que en los países de altos ingresos se estima en US$293”. (P.13). (4).

Es una gran disparidad teniendo la región tantos recursos. El informe del PMA y el BID, sostiene que, un factor que incide en el direccionamiento hacia una valoración más sustantiva del impacto social ꟷque viene aparejado con el buen mantenimiento, la supervisión y crecimiento de los comedores escolaresꟷ, son las políticas de Estado que involucran la producción local de alimentos para incidir en costos y calidad. (4).

Aunado a esto, según esta fuente, en los programas de la región hay carencia de medidas sanitarias y nutricionales que complementen la acción que implica activar la alimentación escolar. (P.13). Esto, muy a pesar de que, como sostienen WFP, (2022), Verguet y otros (2020) “se estima que los programas de alimentación escolar generan un retorno a la inversión de hasta US$9 por cada US$1 invertido”. (P. 65). (4).

Quizás por ello el informe de la FAO, OPS, FIDA, PMA y UNICEF, concluyó que ALC no está cerca “de alcanzar el ODS 2 ni las metas establecidas por la Asamblea Mundial de la Salud, relacionadas con el hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición”. (P.52). (*) (2).

Se entiende. Un retorno de inversión no se traduce solo en metálico, sino en resultados de medidas estatales estructurales respecto a la alimentación, que rindan garantía del derecho humano al trabajo decente, a la vida, a la salud y a la educación. ¿Es hora de activar o reactivar comedores en otros niveles educativos y en sectores populares de ALC? #frenoalhambre

Referencias:

1.- https://publications.iadb.org/es/el-estado-de-la-alimentacion-escolar-en-america-latina-y-el-caribe-2022-0

https://es.wfp.org/publicaciones/estado-de-la-alimentacion-escolar-en-america-latina-y-el-caribe-2022

2. FAO, FIDA, OPS, PMA y UNICEF. 2023. América Latina y el Caribe – Panorama regional de la seguridad alimentaria y la nutrición 2023: Estadísticas y tendencias. Santiago. https://doi.org/10.4060/cc8514es

3. https://www.paho.org/es/noticias/19-1-2023-informe-onu-131-millones-personas-america-latina-caribe-no-pueden-acceder-dieta

4. https://news.un.org/es/story/2023/08/1523657

(*) ODS 2: Poner fin al hambre https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/hunger/

Ramaris Vásquez. Periodista y especialista en Derechos Humanos

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DDHH: Alimentación escolar: Freno al hambre en ALC…

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27.11.2023

La alimentación y la educación son dos derechos humanos fundamentales para los seres humanos en el mundo. Del primero depende la vida; y del segundo, el modo cómo se percibe y se enfrenta la realidad circundante. De allí que la alimentación escolar constituya un “freno de mano” en América Latina y el Caribe (ALC), para evitar el hambre y sus efectos en la población infantil y adolescente.

El informe “Estado de la Alimentación Escolar en América Latina y el Caribe 2023”, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) ꟷcitando a Snilstveit y otros (2015), y a Drake y otros (2017) ꟷ reza que “la disponibilidad de alimentos en las escuelas a través del Programa de Alimentación Escolar aumenta la cobertura educativa, reduce el ausentismo y puede mejorar el rendimiento académico, particularmente entre las poblaciones más vulnerables (…)”. (P.64). (1).

Por esto es vital garantizar la continuidad y mejoramiento del Programa. En 2022, “247,8 millones de personas en la región experimentaron inseguridad alimentaria moderada o grave”, según el informe América Latina y El Caribe, de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición (2023) emitido por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización Panamericana para la Salud (OPS), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la UNICEF. (P.1). (2).

En el documento explican que “el indicador de costo de una dieta........

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