El hambre es una vieja arma de guerra, usada para obligar a capitular o para minar las fuerzas de una población; obligando al contrario a una carrera y lucha constante por adquirir o acceder a los alimentos, sometiéndolo a poner en segundo plano la defensa de un territorio o de una causa, en tanto está luchando constantemente por su propia vida.

Coartar el derecho humano a la alimentación para sitiar a un contrario, para acorralar a una población, o para mantenerla en vilo mientras se persigue el logro de objetivos subyacentes, se ha constituido en un arma de guerra, ya de vieja data. La ONG Acción Contra el Hambre, sostiene que “más del 85% de las 258 millones de personas que padecen hambre se encuentran en países en conflicto”. (s/n) (1).

Flecher, E. (2022),en el informe “No importa quiénes sean las partes en conflicto. el hambre siempre gana. Cómo las acciones violentas fomentan la inseguridad alimentaria”, de la ONG Acción Contra el Hambre, destaca que en 2022, las principales crisis alimentarias mundiales “se concentraron en Somalia, Sudán del Sur, Yemen, Afganistán, Haití, Nigeria y Burkina Faso. Todos ellos, afectados por conflictos o inseguridad prolongados”. (P.1). (2).

La investigadora sostiene que “el alarmante resurgimiento del hambre en el mundo va de la mano del aumento del número y la intensidad de los conflictos armados, y del evidente incumplimiento del derecho internacional humanitario (DIH) por las partes beligerantes, de las que la población civil es la principal víctima”. (P.1). (2).

La realidad en terreno lo confirma. Caso emblemático actual lo constituye la situación de la población civil en Gaza, mediante el presunto condicionamiento que impide el acceso a gasolina para poder suministrar alimentos. De acuerdo a ONU Noticias, Natalie Boucly, identificada por esa fuente como “la número dos de UNRWA”, aseguró que “nuestro trabajo se ha convertido en una misión imposible”, por falta de combustible. (3).

Según dijo –en news.un.orgꟷ “he trabajado en muchos escenarios de conflicto con la ONU y esta situación es una burla. La ayuda es condicional y depende de negociaciones políticas”. Más grave aún, denunció que “a los trabajadores humanitarios se les pide que sean cómplices en desplazamientos de población. No podemos proteger totalmente a la gente en instalaciones de la ONU bajo la bandera de la ONU”. (s/n). (3).

En 2018, el Consejo de Seguridad de la ONU emitió la Resolución 2417, que insta al cumplimiento del derecho internacional humanitario, ratificando que la inseguridad alimentaria y la amenaza de hambruna originada por conflictos constituyen una forma de violencia. (4).

En su numeral 6, explícitamente, “condena enérgicamente la denegación ilícita de acceso humanitario y que se prive a la población civil de bienes indispensables para su supervivencia, incluido el hecho de obstaculizar intencionalmente el suministro de socorro y el acceso para llevar a cabo labores de respuesta a la inseguridad alimentaria originada por conflictos en situaciones de conflicto armado, lo cual puede constituir una violación del derecho internacional humanitario”. (P.4/5). (4).

En el caso de Palestina, bbc.com informó el 17 de noviembre pasado que “la prohibición de Israel al ingreso de combustible a la Franja de Gaza desde que comenzó la guerra hace casi 6 semanas ha sido una queja constante de los trabajadores humanitarios”. ¿Se viola la Resolución 2417 de la ONU? (5)

Flecher, E. (2022) en el informe ya referido, establece que los conflictos armados impactan la seguridad alimentaria directa e indirectamente. Primero, mediante la afectación económica, suministro de agua, transporte o producción agrícola. Luego, con acciones políticas o bélicas, mediante el hambre, que “se utiliza para someter a las comunidades, hacerlas dependientes y políticamente serviles, así como para impedir que presten apoyo económico y político a sus enemigos”. (P.11). (2).

Concluye que “aunque las formas concretas en que los conflictos y la violencia afectan al hambre y la malnutrición varían en función del contexto, las prácticas que aquí se describen —desde bloqueos a ataques a trabajadores humanitarios, ataques a tierras e infraestructuras, contaminación por minas y desplazamiento de personas— se dan habitualmente en los conflictos y provocan cada vez más el hambre”. (P.27). (2).

A este respecto, vale considerar una de las recomendaciones del informe de Acción Contra el Hambre (2022) para alivianar el problema: “defender el derecho de las personas a la alimentación utilizando la influencia diplomática para prevenir y responder al hambre provocada por los conflictos”. (P.11). (2).

Pero además, si el hambre se usa como arma de guerra, las voces de los pueblos, de sus factores políticos y de activistas por los derechos humanos, no deben cesar en procura de que se respete el derecho internacional humanitario. #GuerraAlHambre

Referencias:

1. https://www.accioncontraelhambre.org/es/landing/hambre-conflictos

2. https://www.accioncontraelhambre.org/sites/default/files/documents/informe_hambre_y_conflicto.pdf

3. https://news.un.org/es/story/2023/11/1525757

4. https://documentsddsny.un.org/doc/UNDOC/GEN/N18/159/39/PDF/N1815939.pdf?OpenElement

5. https://www.bbc.com/mundo/articles/cd1p7qgjz4qo

*Ramaris Vásquez, periodista y especialista en Derechos Humanos.

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DD.HH.  El hambre, vieja arma de guerra…

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20.11.2023

El hambre es una vieja arma de guerra, usada para obligar a capitular o para minar las fuerzas de una población; obligando al contrario a una carrera y lucha constante por adquirir o acceder a los alimentos, sometiéndolo a poner en segundo plano la defensa de un territorio o de una causa, en tanto está luchando constantemente por su propia vida.

Coartar el derecho humano a la alimentación para sitiar a un contrario, para acorralar a una población, o para mantenerla en vilo mientras se persigue el logro de objetivos subyacentes, se ha constituido en un arma de guerra, ya de vieja data. La ONG Acción Contra el Hambre, sostiene que “más del 85% de las 258 millones de personas que padecen hambre se encuentran en países en conflicto”. (s/n) (1).

Flecher, E. (2022),en el informe “No importa quiénes sean las partes en conflicto. el hambre siempre gana. Cómo las acciones violentas fomentan la inseguridad alimentaria”, de la ONG Acción Contra el Hambre, destaca que en 2022, las principales crisis alimentarias mundiales “se concentraron en Somalia, Sudán del Sur, Yemen, Afganistán, Haití, Nigeria y Burkina Faso. Todos ellos, afectados por conflictos o inseguridad prolongados”. (P.1). (2).

La investigadora sostiene que “el alarmante resurgimiento del hambre en el mundo va de la mano del aumento del número y la intensidad de los conflictos armados, y........

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