A pocos días de cerrar otro año, es indispensable que autoridades locales, estadales, y nacionales, apunten o sostengan en agenda una tarea imprescindible: Ejecutar políticas públicas orientadas a garantizar el derecho humano al agua potable; pues, como lo han advertido diversas instancias mundiales, la persistente escasez de este líquido continuará afectando a millones de personas en el planeta.

Es un gran desafío para 2024 y años subsiguientes, y se teme el incremento de conflictos en el mundo por causa del acceso al agua. Nieto, N. (2011), planteaba en su artículo científico “La tensión del agua: tensiones globales y latinoamericanas”, que “el agua, que hasta ahora no había sido considerada un factor de conflicto, con el cambio climático se convierte en “el oro azul” de este siglo”. (1)

Este año, la advertencia sobre los conflictos que puede acarrear la necesidad de acceder al agua, la hizo Pedro Arrojo Agudo, Relator Especial sobre los derechos humanos al agua potable y al saneamiento, en su informe A/78/253, “El agua como argumento para la paz, el hermanamiento y la cooperación”, presentado el 28 de julio de este año, en la Asamblea General de Naciones Unidas. (2)

De acuerdo a Arrojo, P. (2023), “las aguas transfronterizas representan el 60 % del agua dulce del planeta. Como consecuencia, una gran parte de la población mundial depende de los recursos compartidos para obtener agua potable, seguridad alimentaria, salud, medios de subsistencia y calidad de vida. El acceso a los recursos hídricos y su uso sustentan la satisfacción de las necesidades básicas y pueden contribuir a la reducción de la pobreza y a la seguridad regional”. (P.3). (2).

En el resumen del documento, el relator expone explícitamente los peligros que eso representa:

“Las asimetrías de poder, la aplicación inadecuada e irresponsable del principio de soberanía nacional, los crecientes efectos del cambio climático y las limitaciones del derecho internacional dificultan la elaboración de acuerdos transfronterizos que permitan una gestión sostenible y equitativa de las aguas transfronterizas, generando graves riesgos para la seguridad humana de cientos de millones de personas y produciendo migraciones masivas y serios riesgos de desestabilización en regiones enteras”. (P.2). (2).

Es decir, si un gobernante quiere rendir una buena gestión y resguardar los derechos de su pueblo en los próximos años, uno de sus principales objetivos ha de apuntar a garantizarle, a futuro, agua suficiente y bien tratada. Pero además, ha de tener un equipo preparado para utilizar mecanismos extrajudiciales de resolución de conflictos, para intentar la garantía del acceso a estos recursos hídricos de manera pacífica, cuando así lo amerite la existencia de acuíferos o accesos a agua transfronterizos.

Esto significaría un ahorro sustantivo de tiempo, recursos y esfuerzos. Frente a semejante desafío, Arrojo plantea “pasar de los enfoques tradicionales de gestión del agua como recurso a enfoques ecosistémicos y de derechos humanos a nivel de las cuencas, desarrollando los principios de equidad, reciprocidad y sostenibilidad promovidos por el derecho internacional del agua y los derechos humanos”. (P.2). (2).

Hay que recordar que, desde 2010, de acuerdo a la resolución A/RES/64/292, la Asamblea General de la ONU aprobó el derecho humano al agua y al saneamiento, y exhortó a los Estados y las organizaciones internacionales “a que proporcionen recursos financieros y propicien el aumento de la capacidad y la transferencia de tecnología por medio de la asistencia y la cooperación internacionales, en particular a los países en desarrollo, a fin de intensificar los esfuerzos por proporcionar a toda la población un acceso económico al agua potable y el saneamiento”. (3)

Es un reto estratégico, pues el agua cada vez se torna más inaccesible para muchos pueblos. La Unesco y ONU-Agua, en marzo pasado, en la última edición del Informe de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo, informaron que “2.000 millones de personas (el 26% de la población) no disponen de agua potable y 3.600 millones (el 46%) carecen de acceso a un saneamiento gestionado de forma segura”. (4)

Peor aún, estas instancias mundiales advertían que esa escasez de agua agravará en las próximas décadas, “especialmente en las ciudades, si no se impulsa la cooperación internacional en este ámbito”. Esto, como es lógico, tiene efectos colaterales. Por ejemplo, frente a la prevención o aumento masivo de enfermedades, que minan o aumentan la capacidad de defensa o desarrollo de cualquier país. (4)

De hecho, la Organización Mundial de la Salud asegura que “la mejora del abastecimiento, el saneamiento y de la gestión de los recursos hídricos puede impulsar el crecimiento económico de los países y contribuir en gran medida a reducir la pobreza”. (5)

En resumidas cuentas, el derecho humano al agua impacta la seguridad estatal, porque además impacta otros derechos humanos, como el derecho a la vida, a la educación, a la salud, a la alimentación, entre otros.

Como tal, la garantía de este derecho viene a constituir un gran desafío para tiempos venideros. Los líderes de los Estados del mundo, han de tomar nota a tiempo, para garantizar el agua potable a millones de personas, gestionándolo ꟷcuando existan acuíferos compartidosꟷ desde una visión de interés común entre los pueblos, de modo de prevenir más conflictos de los que existen en el orbe. #Derechoalagua

Referencias:

1. https://www.scielo.org.mx/pdf/polcul/n36/n36a7.pdf

2. https://documentsddsny.un.org/doc/UNDOC/GEN/N23/223/41/PDF/N2322341.pdf?OpenElement

3. .https://documentsddsny.un.org/doc/UNDOC/GEN/N23/223/41/PDF/N2322341.pdf?OpenElement

4. https://www.unesco.org/es/articles/riesgo-inminente-de-una-crisis-mundial-del-agua-unesco/onu-agua?hub=68313

https://www.unesco.org/reports/wwdr/2023/es/download.

5. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/drinking-water

*Ramaris Vásquez. Periodista y Especialista en Derechos Humanos.

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DD.HH. Acceso al agua, el gran desafío…

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18.12.2023

A pocos días de cerrar otro año, es indispensable que autoridades locales, estadales, y nacionales, apunten o sostengan en agenda una tarea imprescindible: Ejecutar políticas públicas orientadas a garantizar el derecho humano al agua potable; pues, como lo han advertido diversas instancias mundiales, la persistente escasez de este líquido continuará afectando a millones de personas en el planeta.

Es un gran desafío para 2024 y años subsiguientes, y se teme el incremento de conflictos en el mundo por causa del acceso al agua. Nieto, N. (2011), planteaba en su artículo científico “La tensión del agua: tensiones globales y latinoamericanas”, que “el agua, que hasta ahora no había sido considerada un factor de conflicto, con el cambio climático se convierte en “el oro azul” de este siglo”. (1)

Este año, la advertencia sobre los conflictos que puede acarrear la necesidad de acceder al agua, la hizo Pedro Arrojo Agudo, Relator Especial sobre los derechos humanos al agua potable y al saneamiento, en su informe A/78/253, “El agua como argumento para la paz, el hermanamiento y la cooperación”, presentado el 28 de julio de este año, en la Asamblea General de Naciones Unidas. (2)

De acuerdo a Arrojo, P. (2023), “las aguas transfronterizas representan el 60 % del agua dulce del planeta. Como consecuencia, una gran parte de la población mundial depende de los recursos compartidos para obtener agua potable, seguridad alimentaria, salud, medios de subsistencia y calidad de vida. El acceso a los recursos hídricos y su uso........

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