La publicación del patrimonio de Felipe Uve Palito en el que muchos junta letras paniaguados quisieron ver un histórico ejercicio de transparencia, ni fue histórico, ni ejercicio, ni tampoco de transparencia, ya que entre otras cuestiones fuera de él quedó la estirada y distante reina consorte, al considerarse que no tiene responsabilidades constitucionales, a pesar de percibir una asignación personal de dinero público.

De esta manera, la que aún no ha se ha dignado a pedir disculpas por aquello de mandar a la mierda de forma muy versallesca a los medios de comunicación que se hicieron eco de los escándalos delictivos de su «compi yogui», al considerar que está exenta, dado que el rey es su marido y ella solo pasaba por allí, aunque su sueldo también sale del erario público.

El presunto ejercicio de transparencia quedó diezmado por la negativa de la consorte real de hacer público su patrimonio personal. Esta negativa suscita lógicamente toda clase de rumores y sospechas al no entenderse la negativa ni mucho menos los argumentos dado para no hacerlo y todo ha quedado en una pantomima con el único objetivo de mejorar la deteriorada imagen de la corona.

Este timorato y presunto ejercicio de transparencia fue, más bien, un nada presunto ni nada timorato y sí bastante burdo ejercicio de blanqueo de una monarquía en horas bajas por deméritos propios de sus pancistas miembros.

Este ramplón ejercicio de blanqueo, contrasta con ese otro sutil que representa la serie que está emitiendo una televisión sobre la monarquía de los Borbones. En la que se pretende hacer ver mediante una comparativa elíptica que Uve Palito no tiene nada ver con sus muy borbónicos padre, abuelo y bisabuelo. Algo muy difícil de defender, por cierto. Porque hay que recordar que Uve Palito renunció a la herencia de su padre cuando se destapó públicamente que era beneficiario junto a su padre de unas muy cuestionadas fundaciones. ¿Hubiera renunciado a esos beneficios si no se hubiese hecho público? La duda siempre constará. Si con aquella medida se ha pretendió marcar distancia con el emérito y con el resto de los miembros de la familia del rey, ni fue suficiente ni las formas fueron las adecuadas.

En cualquier caso, el mayor gesto de transparencia que la inmensa mayoría de los españoles esperamos del monarca es la renuncia expresa e inmediata de la inviolabilidad que más que un derecho constitucional es una patente de corso como ha quedado demostrado en las actividades presuntamente delictivas del emérito durante su reinado, que han quedado en gran parte sin responsabilidad penal gracias a esa mal entendida inviolabilidad de sus actos inherente a la condición de Jefe de Estado.

Sutilmente, se está pretendiendo que Uve Palito quede fuera de la oscura, obscena y deshonesta trayectoria histórica familiar de los Borbones, de la que sus hermanas, primos y sobrinos no han sido capaces de deshacerse de dichos vínculos familiares, siendo insignes representantes con sus formas de proceder y comportarse de la casta borbónica, cuyo máximo exponente actual es el emérito huido a tiempo parcial.

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Blanqueo Real Habemus

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12.06.2022

La publicación del patrimonio de Felipe Uve Palito en el que muchos junta letras paniaguados quisieron ver un histórico ejercicio de transparencia, ni fue histórico, ni ejercicio, ni tampoco de transparencia, ya que entre otras cuestiones fuera de él quedó la estirada y distante reina consorte, al considerarse que no tiene responsabilidades constitucionales, a pesar de percibir una asignación personal de dinero público.

De esta manera, la que aún no ha se ha dignado a pedir disculpas por aquello de mandar a la mierda de forma muy versallesca a los medios de comunicación que se hicieron eco de los escándalos delictivos de su «compi yogui», al considerar que está exenta, dado que el rey es su marido y ella solo pasaba por allí, aunque su sueldo también sale del erario........

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