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Honduras: la farsa de la guerra contra las drogas y la narcodemocracia

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09.10.2019

Honduras a partir del golpe de estado de 2009 fue convertida en un laboratorio político, siendo posible condensar la historia de la última década, en un narcocorrido donde las bandas del carro azul y rojo se dedicaron al narcotráfico y el saqueo del país; todo bajo la discreta mirada y complicidad de las administraciones de Obama y Trump.

La masacre de indígenas Miskitos a manos de la DEA y la policía hondureña, acontecida en mayo de 2012, dio inicio a una ofensiva como parte de la supuesta guerra contra las drogas. En dicho operativo murieron dos mujeres embazadas y dos menores de edad, los que según las autoridades estadounidenses atacaron un helicóptero con armas de fuego. Años después el departamento de estado reconoció la inocencia de los asesinados, sin que hasta la fecha se haya logrado justicia alguna ante la inmunidad otorgada a los agentes extranjeros y el veredicto de la justicia hondureña que dictaminó la inocencia de los artilleros de la policía nacional.

Días antes de la masacre el New York Times publicó un artículo sobre la aplicación en Honduras de las lecciones aprendidas en Irak, el artículo en cuestión ensalzaba la aplicación de técnicas de guerra experimentadas en Irak, en el escenario de la costa norte de Honduras, con el supuesto propósito de frenar el trasiego de narcóticos.

Es indudable que la Moskitia al igual que otros parajes despoblados en Centroamérica han sido utilizados como trampolines en la ruta de la coca. En el caso específico de Honduras, el verdadero epicentro del narcotráfico, no ha sido precisamente las pistas ilegales en la costa norte, sino el Congreso Nacional, cuyos respetables miembros se han dedicado al trasiego de estupefacientes al mismo tiempo que contribuyen a erosionar los erarios nacionales, siendo la corrupción su leitmotiv.

En Honduras se viene librando una guerra no precisamente contra las drogas sino contra el pueblo, el que viene confrontado una oleada de violencia, agravada por un estado fallido inducido, que desde hace una década viene desangrando la población; sin que hasta la fecha exista posibilidad alguna de emerger de las tinieblas en que nos encontramos. Para el 2011, Honduras alcanzó la cifra de más 90 asesinatos por cada........

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