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Rompamos España de una puta vez

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17.10.2019

[Artículo del 28 de octubre de 2014].

Yo creo que ya va siendo hora de que rompamos España. De una puta vez. En pedazos. Lo más pequeños posibles. En unidades políticas mínimas. Este es un país podrido que sólo se merece ser desaguazado y repartidos sus despojos formando unidades cada una de ellas entre la menor cantidad posible de sus habitantes con la tal vez vana, pero necesaria, esperanza de que en alguno de ellos se consiga sacar algo más que la miseria moral que siempre ha sustanciado sus cambios, sus aconteceres, sus empeños colectivos. Rompamos España en pedacitos. Tal vez resulte el remedio peor que la enfermedad y al igual que el espejo de la madrastra cada trocito acabe devolviendo su imagen torva multiplicada, pero hay que intentarlo, y además hacerlo al tuntún, sin buscar divisiones por asimilación ni por afinidades, ni por hechos diferenciales ni lingüísticos, ni históricos, ni folklóricos. Como hicieron los ingleses con la India: un mapa, un lápiz, una regla y una venda en los ojos. Y que salga lo que salga porque lo principal es que al país o lo que sea resultante no lo conozca ni la puta reina que lo parió y que para celebrar su bautizo organizó una bonita fiesta etnocida en la que expulsó de sus fronteras recién pintadas a cientos de miles de sus habitantes que practicaban otros ritos supersticiosos distintos a los suyos y que competían con los de la Iglesia que pastoreaba con mano de hierro candente y potro de tortura a sus súbditos.

Un país que para lograr mantenerse unido, uniforme y homogéneo puso en pie la primera maquinaria totalitaria moderna, la Inquisición, que vigilaba que la pureza de la ortodoxia oficial, religiosa, cultural y política, no se desviara ni un ápice, y en cuyas garras fueron minuciosamente torturados y asesinados las mejores mentes pensantes del país. Y las que se salvaron tuvieron que plegarse al disimulo perpetuo, al horror del pensamiento clandestino. Un país que vivió la terrible esquizofrenia de que siendo la mayoría de sus habitantes descendientes de judíos y moros tuvieran que demostrar en tribunales de limpieza de sangre que no lo eran, o bien mostrar a las claras en el juicio de la mesa que estaban dispuestos a mezclarla inmisericordemente con toda las grasa de cerdo que pudieran.

Un país que conquistó a base de sangre, fuego, acero y virus todo un continente, destruyendo minuciosamente todas las culturas que encontró tal como aprendió hacer en sus fronteras originales, esclavizando y obligando a los habitantes supervivientes a convertirse a un credo extraño, preñado de........

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