Hugo Chávez: el comandante que le devolvió la dignidad al pueblo

Hay políticos que gestionan el sistema. Y hay políticos que intentan cambiarlo. Los primeros abundan. Los segundos escasean. Y cuando aparece uno que de verdad lo intenta, que de verdad pone el poder del Estado al servicio de los que no tienen nada, el sistema entero — la prensa, la oligarquía, el imperialismo yanqui, los golpistas de corbata — se le echa encima con todo lo que tiene.

Eso le pasó a Hugo Rafael Chávez Frías. Militar, revolucionario, presidente de Venezuela durante catorce años, y el dirigente político más odiado por las élites latinoamericanas y por Washington en las últimas décadas. Ese odio, por sí solo, ya habla muy bien de él.

Un hijo del pueblo que no olvidó de dónde venía.

Chávez nació en Sabaneta, en el estado Barinas, en 1954, en el seno de una familia humilde de maestros rurales. No era hijo de la oligarquía venezolana. No venía de las familias que controlaban el petróleo, la tierra y los medios de comunicación. Venía del pueblo llano, de esa Venezuela profunda que durante décadas había visto cómo la riqueza petrolera más grande del continente se evaporaba en los bolsillos de unos pocos mientras millones vivían en la miseria.

Y eso no lo olvidó nunca. Comprendía los problemas a los que se enfrentaban los trabajadores y campesinos pobres, rebosaba carisma y les daba el respeto y la dignidad que se merecían. 

En un continente donde los políticos hablan de los pobres pero comen con los ricos, Chávez fue una anomalía radical: un hombre de poder que seguía pensando como alguien que no tiene nada que perder.

Los números que la derecha no quiere que leas.

Cuando los medios de comunicación del sistema........

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