Venezuela y el orden mundial, por Pablo Ospina Peralta |
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Mientras George W. Bush hizo repetidas genuflexiones intentando inventar razones medianamente aceptables o compatibles con las leyes internacionales que justificaran la invasión a Irak o a Afganistán, Donald Trump ni siquiera amagó el gesto. Es una diferencia.
Pero no creo que califique para marcar la distinción entre un orden mundial y otro. El orden mundial, desde que hay orden y cuando hay orden, siempre ha sido el orden del más fuerte. La legalidad internacional siempre ha oficiado como una excusa más o menos ignorable.
Eso no significa que la fuerza pueda darse el lujo de prescindir de legitimaciones. Todo poder las requiere, incluso el más despótico.
El régimen venezolano ofreció sobradas razones para hacerse odiar por el mundo y sus vecinos. Es un régimen abyecto que, sin embargo, no es el más abyecto que se haya enfrentado al poder imperial. Los talibanes en Afganistán eran bastante peores. Saddam Hussein era un criminal bastante más peligroso y despreciable que Nicolás Maduro.
A mis ojos, ni siquiera en esos casos extremos se justifican las operaciones policiales norteamericanas, porque aceptar su rol de policía mundial significa someternos a los caprichos del juicio de los políticos norteamericanos sobre quién merece y quién no merece justicia.
Los kurdos la merecen contra Saddam y contra ISIS, pero los palestinos no la merecen contra Israel, otro conocido ejemplo de un país que jamás invoca ninguna legalidad para........