TalCual en el universo de Teodoro, por Alexander Cambero

TalCual en el universo de Teodoro, por Alexander Cambero

La redacción era un hervidero. Una pequeña oficina con libros que discurrían entre notas y papeles para ir formulando una propuesta que rompiera con los cánones de lo establecido. El poder estaba atiborrado de abusos; gozaba al saberse el mandamás en un país que guardaba silencio. Había que presentarse en el escenario para impedir que el circo fuera la impunidad sin voces que cuestionaran sus tropelías.

Las ideas aleteaban en la cabeza de su proverbial inteligencia. El gran constructor de sueños con abordaje en el sendero de lo posible concibió un medio de comunicación con el carácter suficiente para poder con ingenio desafiar aquello que soñaba ser eterno. Era la composición cromosómica de Teodoro Petkoff, el mismo que, siendo muy joven, comprendió que la lucha por la vida estaba más allá de su propio confort.

La larga noche de la dictadura lo encontró en pleno proceso de formación. Siempre combatiendo dogmas y derribando lo preestablecido para viabilizar caminos que integraran a la sociedad en igualdad de condiciones. Las balas se atascaron en el fusil que acudió a la lucha armada deslumbrado por la revolución cubana, convirtiéndose en un craso error que pagó la izquierda y que tuvo en Teodoro la única vela que alumbró la poca conciencia que existía por culpa de un romanticismo resignado hasta la estupidez.

Aquel entierro de equívocos era un tren desenfrenado hasta el abismo, solo que un pasajero advertía con tiempo que la ruta estaba marcada por desperfectos en la vía en desiderátum esquizofrénico hasta la locura. La derrota anunciada por Petkoff fue la señal de la bestia en la frente de aquellos que tuvieron que cargar con esa cruz por siempre.

El hombre y las circunstancias comprendieron que las nuevas batallas estaban en las ideas combatientes de unos párrafos que denunciaran la cruel realidad. No había fusiles apuntando a un objetivo. Ahora eran cuartillas que se alzaban desafiantes con el propósito de crear conciencia.

TalCual se encontró con el país. El diario creció en el gusto del ciudadano hasta nuestros días. Teodoro Petkoff trajo de nuevo el editorial. Las palabras del medio de comunicación estaban en portadas bien diagramadas, con el ingenio en caricaturas, con la ocurrencia que enganchaba.

TalCual se encontró con el país. El diario creció en el gusto del ciudadano hasta nuestros días. Teodoro Petkoff trajo de nuevo el editorial. Las palabras del medio de comunicación estaban en portadas bien diagramadas, con el ingenio en caricaturas, con la ocurrencia que enganchaba.

Esa irreverencia periodística fue ganando la batalla cultural; hizo que la inmovilidad de medios imbuidos de cotidianidad lograra que la respuesta lectora fuera cansina. Teodoro Petkoff trajo la fuerza del desafío. Es la propiedad del innovador que lo cambia todo; lograba ese signo de los nuevos tiempos. Son veintiséis años de una experiencia que sigue sembrando conciencias.

*Lea también: ¿Hasta cuándo Amoroso?, por Gregorio Salazar

Alexander Cambero es periodista, locutor, presentador, poeta y escritor.

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo

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