No basta con proteger: también hay que preparar para la vida, por Luis Omar Orozco A.
No basta con proteger: también hay que preparar para la vida, por Luis Omar Orozco A.
El egreso del cuidado residencial debe ser una transición acompañada, no un salto al vacÃo
En México, cumplir 18 años puede significar celebrar la llegada a la vida adulta. Pero para quienes han crecido o permanecido durante una etapa importante de su vida en un Centro de Asistencia Social (espacio de protección residencial para niñas, niños y adolescentes cuyos derechos han sido vulnerados), esa fecha también puede representar el término de una medida de protección y el comienzo de una independencia para la cual no siempre tuvieron tiempo, condiciones ni acompañamiento suficiente.
De un dÃa para otro, la sociedad puede dejar de ver a un adolescente bajo protección y comenzar a exigirle que actúe como un adulto autónomo: conseguir empleo, administrar dinero, continuar sus estudios, encontrar un lugar donde vivir, cuidar su salud, tomar decisiones y sostenerse emocionalmente. Todo ello mientras enfrenta, en muchos casos, una historia previa de abandono, violencia, consumo de sustancias, separación familiar o ausencia de redes de apoyo.
De un dÃa para otro, la sociedad puede dejar de ver a un adolescente bajo protección y comenzar a exigirle que actúe como un adulto autónomo: conseguir empleo, administrar dinero, continuar sus estudios, encontrar un lugar donde vivir, cuidar su salud, tomar decisiones y sostenerse emocionalmente. Todo ello mientras enfrenta, en muchos casos, una historia previa de abandono, violencia, consumo de sustancias, separación familiar o ausencia de redes de apoyo.
La edad legal cambia en un instante. La madurez, la autonomÃa y la seguridad emocional no. Por eso, proteger a un adolescente no puede reducirse a ofrecerle alimentación, alojamiento y atención mientras permanece dentro de una institución. Proteger también significa prepararlo para el momento en que tenga que tomar decisiones fuera de ella.
Una responsabilidad reconocida, pero todavÃa pendiente
Esta obligación no es únicamente moral. La Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes establece deberes de........
