¿Es la dolarización de la economÃa venezolana un espejismo?, por Leopoldo MartÃnez Nucete |
¿Es la dolarización de la economÃa venezolana un espejismo?, por Leopoldo MartÃnez Nucete
El debate sobre la dolarización oficial de la economÃa venezolana ha vuelto al centro de la discusión económica y polÃtica. No es casual. Tras años de hiperinflación, colapso institucional y pérdida casi total de confianza en el bolÃvar, un número creciente de economistas plantea la adopción formal del dólar como una herramienta para estabilizar la economÃa, anclar expectativas y corregir distorsiones acumuladas durante décadas de mala polÃtica económica.
La lógica es clara. Al eliminar la moneda local, se elimina también la capacidad del Estado de financiarse vÃa emisión inflacionaria. En teorÃa, la dolarización impone disciplina fiscal, reduce el riesgo cambiario, baja las tasas de interés y facilita la reinserción financiera internacional.
La lógica es clara. Al eliminar la moneda local, se elimina también la capacidad del Estado de financiarse vÃa emisión inflacionaria. En teorÃa, la dolarización impone disciplina fiscal, reduce el riesgo cambiario, baja las tasas de interés y facilita la reinserción financiera internacional.
Casos como Ecuador o El Salvador muestran su eficacia para abatir la inflación. Panamá, por su parte, ilustra que es posible operar sin moneda propia: mantiene el balboa como unidad de cuenta, pero el dólar domina en la práctica, en una economÃa de servicios altamente integrada al sistema financiero global.
Conviene reconocer, además, que la economÃa venezolana ya opera en buena medida bajo un esquema de dolarización de facto. El dólar se ha consolidado como unidad de referencia para precios, ahorro y una parte relevante de las transacciones. En ese proceso, las remesas de la diáspora han jugado un papel determinante: especialmente durante los años de mayor contracción del ingreso petrolero bajo el régimen de sanciones, aportaron liquidez en divisas, sostuvieron el consumo de los hogares y contribuyeron, en el margen, a cierta estabilización. Este punto es clave, porque sugiere que el debate no es entre una economÃa plenamente bolivarizada y otra dolarizada, sino entre una dolarización informal –con sus beneficios y distorsiones– y su eventual formalización, con implicaciones mucho más profundas.
Sin embargo, este proceso convive con una distorsión crÃtica: existe una amplia brecha entre los ingresos de la........