Todos los boletines y todos los anuarios, para empezar, por Marino J. González R.

Todos los boletines y todos los anuarios, para empezar, por Marino J. González R.

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La semana pasada se conoció que el Ministerio del Poder Popular para la Salud había reanudado la publicación del Boletín Epidemiológico en su sitio web. La publicación del boletín había sido suspendida, siendo el último número conocido hasta la semana pasada el correspondiente a la última semana de 2016. Esto significa que durante casi una década no se dispuso de información regular y completa sobre las enfermedades de notificación obligatoria en Venezuela.

El Boletín Epidemiológico fue iniciado en 1938 al crearse la División de Epidemiología y Estadística Vital en el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social (MSAS), bajo la coordinación del Dr. Darío Curiel Sánchez. Esta publicación se originó en la necesidad de conocer en detalle la incidencia de las enfermedades en el territorio nacional para responder rápidamente con medidas de prevención y control. 

La información del boletín es útil tanto para la toma de decisiones por parte de los responsables de los organismos de salud como para la población en general. Tener información de calidad y de manera perentoria es el primer requisito para tener éxito en la prevención y control. 

Que el país haya pasado la última década sin información regular sobre enfermedades como malaria, dengue, tuberculosis, entre otras, ha sido una limitación inmensa para enfrentar con efectividad los riesgos a los que está expuesta la población.

Que el país haya pasado la última década sin información regular sobre enfermedades como malaria, dengue, tuberculosis, entre otras, ha sido una limitación inmensa para enfrentar con efectividad los riesgos a los que está expuesta la población.

El reinicio de la publicación del Boletín Epidemiológico debe continuarse con la revisión de las políticas específicas que se implementan o se deben implementar para cada una de estas enfermedades.

La obtención y sistematización de datos en cualquier área de políticas públicas es una tarea exigente, detallada, que consume mucho tiempo y esfuerzo. Detrás de cada uno de los boletines semanales, con sus gráficos y tablas, está el trabajo de las personas responsables de incluir los datos en una planilla para después transferirlos a bases de datos, y luego proceder con los análisis y diagramación.

Es un trabajo realizado muchas veces en la mayor discreción, pero de inmensa utilidad. Es importante reconocer el profesionalismo y dedicación de los equipos técnicos encargados de estas tareas, en las cuales el país llegó a estar en la delantera en América Latina y el Caribe en la segunda mitad del siglo pasado.

La reanudación de la publicación del Boletín Epidemiológico debería verse como un primer paso. Que debe continuarse en varios frentes. El primero de ellos es facilitar un mejor acceso a los boletines en el sitio web. Quizás creando una sección aparte que sea más visible. El segundo paso sería incluir todos los boletines del año en curso (el primer boletín disponible corresponde a la semana del 22 al 28 de marzo). 

De acuerdo con la información del último boletín (de la semana del 29 de marzo al 4 de abril), tenemos detalles relevantes sobre la situación de las enfermedades notificables que eran desconocidos para la población general y analistas hasta hace pocas semanas.

Por ejemplo, las dosis de vacuna contra fiebre amarilla (VFA) administradas en cada una de las trece semanas epidemiológicas transcurridas en 2026, el número de casos y muertes por fiebre hemorrágica venezolana (FHV) ocurridos en los estados Barinas y Apure, y el número de casos de malaria (26.903) acumulados en 2026. Cada uno de estos datos tiene implicaciones para las intervenciones de salud pública respectivas.

La publicación de los boletines debería continuar con la correspondiente a todos los números elaborados (pero no publicados) entre 2017 y 2026. De esta forma se tendría toda la información histórica, de especial relevancia para conocer patrones en la incidencia de las enfermedades notificables.

También sería prioritario incluir en el sitio web todos los boletines digitales publicados antes de diciembre de 2016 (ya estuvieron disponibles en el sitio web). Y debería completarse el acceso a todos los boletines desde el primero publicado en 1938, procediendo con la digitalización de cada uno de ellos. Así estarían disponibles, año por año y semana por semana, todos los boletines publicados. 

También se debería actualizar la publicación de los anuarios que elabora el ministerio. Al menos tres de estos anuarios son de gran importancia para el seguimiento de las políticas de salud. El primero es el Anuario de Mortalidad en el cual se incluyen todas las defunciones ocurridas en el país en un año dado clasificadas por entidad geográfica, grupos de edad, causa, entre otras características. E

El último anuario disponible en el sitio web es del año 2014 (aunque se publicó el de 2016, más no el de 2015). En el caso del Anuario de Natalidad el último publicado es el correspondiente al año 2014, y en el del Anuario de Morbilidad el último publicado fue en 2013. 

El último anuario disponible en el sitio web es del año 2014 (aunque se publicó el de 2016, más no el de 2015). En el caso del Anuario de Natalidad el último publicado es el correspondiente al año 2014, y en el del Anuario de Morbilidad el último publicado fue en 2013. 

Completar la disponibilidad de boletines y anuarios es un paso fundamental para contar con la información histórica que permita analizar la situación en cada uno de los múltiples problemas de salud de la población en Venezuela. De esta forma se podrían identificar los éxitos y limitaciones de las respectivas políticas de salud. 

*Lea también: MinSalud publica boletín epidemiológico tras casi 10 años de silencio: ¿qué ha cambiado?

Estos pasos en la mejora de la disponibilidad de información podrían continuarse con la puesta en marcha de instrumentos más frecuentes para la medición de las condiciones de salud, como pueden ser encuestas por muestreo, aplicaciones digitales con información en tiempo real, digitalización de historias clínicas, entre otras posibilidades. Esperemos que contar con mejor calidad de información sobre la salud de la población sea cada día una situación más frecuente.

Marino J. González es PhD en Políticas Públicas, profesor en la USB. Miembro Correspondiente Nacional de la Academia Nacional de Medicina. Miembro de la Academia de Ciencias de América Latina (ACAL).

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