El autoengaño de subestimar al adversario (II), por Luis Ernesto Aparicio M.

El autoengaño de subestimar al adversario (II), por Luis Ernesto Aparicio M.

A partir de la reflexión anterior sobre la tendencia de la oposición a acusarse a sí misma, conviene detenerse en otro problema recurrente.

Debo advertir que, cada cierto tiempo, también reaparece en el discurso opositor una afirmación que, más que un análisis político, parece una declaración de deseos: que el chavismo es un fenómeno «residual».

La palabra suena contundente, casi liberadora. Residual implica algo que ya no tiene fuerza, un resto marginal de lo que alguna vez fue poderoso.

Pero cuando esa expresión se aplica a la realidad política venezolana, el problema no es semántico: es estratégico.

El movimiento político fundado por Hugo Chávez no fue un episodio breve en la historia contemporánea del país.

Durante más de dos décadas construyó una estructura de poder que abarca instituciones, redes sociales, lealtades políticas, mecanismos de propaganda y una narrativa capaz de movilizar identidades y emociones colectivas.

Incluso después de su muerte, el sistema político que dejó en marcha ha demostrado una notable capacidad de adaptación.

Reducir todo ese fenómeno a algo «residual» no solo es un error analítico.........

© Tal Cual