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El profesor judío, por Gustavo J. Villasmil Prieto

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19.10.2019

@Gvillasmil99

Cuarenta años tuvieron que transcurrir para ver realizado un acto de elemental justicia: el del desagravio público a la memoria del profesor Henrique Benaim Pinto (1922-1979), maestro de la Medicina Interna venezolana. El trago fue amargo. Corrían los días postreros de la llamada Renovación Universitaria. La UCV sería intervenida.

Eco lejano del Mayo francés para algunos, aquel sobrevaluado proceso que llamó a “tomar el cielo por asalto” y a “ser realistas, pidamos lo imposible” permanece aún a la espera de un juicio ecuánime que no sacrifique la verdad en los altares de la ideología. Un juicio por demás necesario para una universidad y un país obligados a iniciar el duro retorno de sus grandes mitos.

Porque si graves fueron los males que en su día la “renovación” denunciara, no menos graves serían los que su furia desató. Como escribe Gioconda Espina, “la calidad académica bajó considerablemente desde 1969”. La “renovación” privilegió la alineación ideológica por sobre el mérito académico en tiempos en los que, como me contó un viejo profesor, “el único requisito para ser decano o director de escuela era tener 18 años cumplidos y presentar la cédula de identidad”.

No fueron pocos los maltratados por aquel movimiento y su estela: hasta Arturo Uslar Pietri fue vetado. En 1976, la UCV asistió al horrendo aquelarre de la quema pública de Del Buen Salvaje al Buen Revolucionario de Carlos Rangel. Se echaba al fuego un libro ¡en los espacios de la Universidad!

Fue un día de 1972 cuando el profesor Benaim Pinto recogió sus cosas y abandonó para siempre su cubículo de profesor de Clínica Médica en el........

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