Desesperados por la libertad, por Gustavo J. Villasmil Prieto

X: @Gvillasmil99

«Nuestra desesperación por la libertad es, en el fondo, una desesperación de nosotros mismos. Porque la libertad no es un don que se recibe de fuera, sino una conquista que se realiza por dentro…»

Luis Beltrán Guerrero, Candideces (1964)

Náufragos desesperados por la libertad. Eso somos. En veinticinco años de lucha en solitario, carentes de la solidaridad que a tantos en su día prodigamos, los venezolanos lo dimos y lo perdimos todo.

En las aguas de la historia reciente flotan los restos de tan dramático naufragio: la economía venezolana ha retrocedido niveles de 1968, produciendo hoy el mismo valor real que hace casi seis décadas, pero con el triple de bocas que alimentar.

Con un PIB nominal de $82.000 millones, según el FMI, el país pasó de potencia regional a tener el tamaño económico de naciones como Guatemala, con la mitad de nuestra población, o como la República Dominicana, con menos de la décima parte.

El 80% de la riqueza nacional se quemó en una década, transformando la infraestructura diseñada para un gigante petrolero en una cáscara vacía sostenida por el sector informal y flujos ilícitos. Es, en esencia, la supervivencia de 28 millones de personas con los recursos que en los años 60 alcanzaban para apenas 10 millones.

La dolarización de facto y el éxodo se convirtieron en tablas de salvación para todo un país. La promesa venezolana de progreso terminó degradándose a un arreglo en el que una élite perversa buscó refugio en burbujas de consumo suntuario.

Mientras tanto, las grandes mayorías sobreviven en la miseria y........

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